martes, 5 de agosto de 2008

Trampas al solitario

Hay gente que miente pero que no es mentirosa. A veces lo que sucede es que los demás no estamos en condiciones de escuchar la verdad y por eso algunas personas mienten pero no son mentirosas.

Para poder vivir en sociedad es necesario mentir. Una de las mentiras clásicas en este sentido es aquella que dice: «Se puede vivir en esta sociedad diciendo siempre la verdad».

El espíritu sensible de ciertas personas les falla a la hora de tomar decisiones tan perturbadoras como la de tener que mentir. Así como yo no puedo subir por la escalera una caja fuerte hasta un quinto piso, estas personas se ven sobreexigidas cuando una y otra vez se dan cuenta de que tienen que ser falsas, tienen que ser diplomáticas, hipócritas, mentirosas.

Tal es su contrariedad que cometen errores que no condicen con su inteligencia y educación.

Uno de estos errores increíbles consiste en dejar huellas más que obvias de que mintieron, para que cualquiera se dé cuenta y les recrimine con saña. Inconcientemente cometen errores para que las consecuencias de mentir les confirme una y otra vez que siempre hay que decir la verdad.

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21 comentarios:

Anónimo dijo...

La única verdad que puedo decir sin inmutarme es que yo miento. jajaja ¿está bueno verdad?

Anónimo dijo...

Me encantan las biografías de personas famosas y lo que busco en ellas es la receta para llegar al éxito. Como estoy segura de que esos libros no dicen toda la verdad, sólo les creo la parte que no beneficia al biografiado.

Anónimo dijo...

Este es mi talón de aquiles. Soy mansa y nunca me peleo con nadie, pero cuando descubro que me mintieron, le rezo a la imagen de Bin Laden para que me dé su talento para hacer destrucciones masivas hasta la tercera generación de quien se haya burlado de mí.

Anónimo dijo...

Mi abuela siempre repite que la memoria sirve sólo para dos cosas: para hervir la leche y para mentir. Ahora ya no se hierve más la leche, así que la memoria sólo sirve para mentir.

Anónimo dijo...

No seamos muy ingenuos tampoco: Hay personas que dejan huellas tontas de que están mintiendo porque son tan sutiles que pretenden que el otro termine enterándose de la verdad de una forma tal que se super-enoje (por la verdad y porque le quisieron mentir).

Anónimo dijo...

Mi novio empezó a mentirme, no tengo pruebas, cada vez me siento peor y no tengo con quien comentar lo que estoy pensando. Estoy encerrada en mi propio silencio. Me ahogo. Tengo claustrofobia y voy a reventar de locura.

Anónimo dijo...

Irene, algo me dice que estás dramatizando y que la historia no da para tanto. Te pediría que te bajes del escenario y seas más sincera contigo misma.

Un beso.

Anónimo dijo...

Eso de que hay personas que les cuesta mentir porque soy débiles puede ser cierto, pero la verdad completa es que hay personas que son débiles en general y todo les cuesta tanto como subir esa caja fuerte por la escalera.

Anónimo dijo...

Cuando una persona inteligente parece tonta no es tan grave para la seguridad pública que cuando una persona tonta parece inteligente y la votamos para que nos administre los fondos colectivos.

Anónimo dijo...

Nunca me dio trabajo mentir pero esta vez tengo que decir una verdad que no sé cómo hacerlo. Sé que voy a lastimar mucho a una persona que quiero profundamente y si me quedo callado me convierto en cómplice de alguien que no se lo merece. Es un verdadero dilema.

Anónimo dijo...

Ahí tienes la solución Anónimo: envíale un anónimo.

Anónimo dijo...

Los sinceros suelen ser cagones, miedosos, gallinas, cobardes. Que no se hagan los personajes de cine porque eso no viene. Para mentir hay que tener cojones de toro.

Anónimo dijo...

¡Ay, que caracter fuerte que tienes Juan Vicente! Me has puesto los pelos de gallina. Para poder mentir tu tienes que tener cojones de buey. jojojo

Anónimo dijo...

Pensé en un cuento: Un chico quiere convertir en realidad su anhelo de vivir toda su vida diciendo la verdad. Luego de estudiar todas las posibilidades descubre que la única solución es estudiar para monje. Luego de 11 años de estudios muy sacrificados, descubre que ahí adentro es un polvorín de mentirosos y se ahorca con la cuerda del hábito.

Anónimo dijo...

Hay un refrán que dice :"no sólo hay que ser, hay que parecer" y este es uno de los motivos que nos obliga a mentir.

Anónimo dijo...

A veces me complica horrores tener que mentir y otras la mentira me sale sola, sin haberla buscado.

Anónimo dijo...

Así como para mentir hay que tener imaginación, para decir la verdad también, porque hay que buscar la forma adecuada.

Anónimo dijo...

Me dan bronca las llamadas mentiras blancas cuando me las hacen a mí, pero cuando debo hacérselas a otro no me queda cargo de conciencia.

Anónimo dijo...

El problema con la mentira es que le sirve al que la hace pero no al que la recibe y como siempre se puede estar de un lado o del otro...

Anónimo dijo...

Algunos niños mienten de manera natural como autodefensa. Cuando se trata de nuestros hijos el problema está en que si les permitimos mentir, perdemos el control sobre ellos. Es necesario controlarlos para protegerlos y educarlos.

Anónimo dijo...

Cuando el otro no está en condiciones de escuchar la verdad y se la decís igual, puede producirse una ruptura irreparable.