domingo 22 de noviembre de 2009

Justicia paralela

Ciudadano — Hola Perdomo, vengo a preguntarte qué pasa con la licitación del Casino de Puente Viejo.

Jerarca — ¡Yo que sé! Es un tema administrativo. Esas cosas caminan solas. ¿Qué duda tenés?

Ciudadano — La licitación la gané yo pero cuando fui a hablar con el Intendente de Puente Viejo me dijo que había venido una orden de arriba de parar todo.

Jerarca — ¡Cómo! ¿Orden de arriba de quién?

Ciudadano — Supongo que del Gobernador.

Jerarca — Esperá un momento. Silvana: comunicame con el Gobernador.

Jerarca — Hola Pancho, Perdomo, ¿qué pasa con la licitación del Casino de Puente Viejo? ¿Vos ordenaste parar todo? …… ¿Quién te presionó? ……… ¿Estás seguro de lo que me decís? Mirá que corto contigo y lo llamo para preguntar ……… Bueno, bueno, está bien Pancho, quedate tranquilo. Gracias. ¡Chau!

Jerarca — Silvana: comunicame con el Baluarte Partidario.… ¡Hola papá, sabés algo de la licitación del Casino de Puente Viejo! …… ¡Ajá! ¿Y ella qué tiene que ver? …… ¡Ajá! (bajando mucho la voz) Pero papá esa pendeja no puede estar influyéndote de esa manera. Tengo acá al que ganó la licitación y está recaliente porque le dijeron que había ido todo para atrás. Bueno, bueno, está bien, no te enojes que te hace mal, está bien, quedate tranquilo que ya se me ocurrirá algo. Chau papá, chau, chau, sí, quedate tranquilo.

Jerarca — (dirigiéndose al Ciudadano) ¡Malas noticias! Parece que hace unos años hubo algún problemita entre usted y Patricia Sureda.

Ciudadano — ¿Qué tiene que ver en todo esto esa puta barata que tuve que sacar a patadas de mi casa?

Jerarca — No sé cómo decírselo, pero resulta que esa «puta barata» es la esposa de mi padre. De hecho es mi madrastra. Comprendo su desconcierto pero convengamos en que a usted la suerte no lo está ayudando mucho.

Ciudadano (sonriendo) — ¡Ja! Algo de esto me habían advertido. Vine preparado para que usted me lo confirmara. En la vida se gana y se pierde. Lo peor es perder la vida. Jaja.

Había anochecido. El Ciudadano salió del edificio, atravesó una avenida muy ancha, se sentó en un banco público mirando hacia la ventana de la oficina donde estuvo, digitó un número en el celular y vio cómo volaron los vidrios de los ventanales. Sonrió y volvió a decirse: «Lo peor es perder la vida. Jaja».

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sábado 21 de noviembre de 2009

La histeria y el incesto

Vulgarmente llamamos histérico/a a quien tiene una conducta que incluye actitudes exageradas o explosivas.

Cualquiera diría que la ciencia sabe qué es la histeria porque es un padecimiento, característica o enfermedad muy conocida.

Mucho me temo que no sea así. Como las ciencias de la salud (psiquiatría, psicología, psicoanálisis) no se ponen de acuerdo, es justo suponer que no saben exactamente qué es o por qué se produce.

Dos mil años antes de Cristo se opinaba que esas reacciones extrañas tenían su origen en un problema del útero (hystera en griego). Cuando se detectaron también en varones, debieron revisar la denominación pero por algún motivo no lo hicieron.

Más aún, el término «histeria» también es utilizado para describir ciertas manifestaciones colectivas.

Dentro de esa denominación genérica se incluyen reacciones que pueden parecer teatrales, amnesias, parálisis transitorias, pérdidas de la visión también transitorias, convulsiones.

Desde el punto de vista del psicoanálisis, estos fenómenos tan espectaculares podrían ser causados por un conflicto entre lo que el paciente desea y lo que puede obtener.

Hay consenso en que el eje principal corresponde a la sexualidad y más específicamente al complejo de Edipo.

Por lo tanto acá están en juego dos de las grandes dificultades que tenemos los seres humanos: la sexualidad y la prohibición del incesto.

El artículo titulado Atracción fatal incluye la hipótesis de que la infidelidad conyugal se produce como un intento de satisfacer deseos incestuosos.

En suma: la prohibición del incesto, por más que está totalmente aceptada por todos, es una transgresión a las Leyes de la Naturaleza castigada con fenómenos tales como la histeria o la infidelidad.

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viernes 20 de noviembre de 2009

La generación omitida

Es probable que haya un corrimiento de los acontecimientos de nuestras vidas.

Siento muy a menudo que los novios y novias son elegidos sutilmente por los padres de los/as muchachos/as.

Esto ocurre especialmente en la población latinoamericana menos europizada, la que tiene mayor apego por las tradiciones post-coloniales y católicas.

Los jóvenes están sometidos a una opinión muy influyente porque cuando se enamoran y se ven compelidos hormonalmente a ejercer su vida sexual, son aún muy dependientes emocional y económicamente de los padres.

Por eso digo que existe un corrimiento en la elección de pareja, novio, cónyuge o concubino.

La mamá, recién cuando su hija o hijo han crecido, están en condiciones de elegir novio. No para ella, sino para otro. Para sí misma no fue posible porque su mamá también la indujo a tomar o dejar determinada persona.

Solucionada la elección colectiva del novio, cónyuge, o lo que fuera, surge el segundo corrimiento de roles: Los mayores quieren nietos. Necesitan ser abuelos.

Otra vez comienza a funcionar el arte de persuadir para que los hijos se reproduzcan con el partenaire que ayudaron a elegir.

Recién ahí los abuelos pueden ser padres como siempre lo desearon: sin estar apremiados por la responsabilidad, con todo el tiempo del mundo porque seguramente estarán jubilados, con el derecho a consentir a los niños para que quede bien claro que los «buenos» y liberales son los abuelos y que los «malos» y policíacos son los padres.

Cuando los hijos de esta pareja sean grandes, probablemente repitan la historia. Harán lo que siempre quisieron hacer y no pudieron, esto es, elegir una pareja (sin hacerse cargo de las consecuencias) y educar niños (sin hacerse cargo de las consecuencias).

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jueves 19 de noviembre de 2009

¿Muñeca o pelota?

Imaginemos una familia que vive en una zona rural.

La constituyen el padre, la madre, un niño y una niña.

El padre se dedica a atender las tareas del hogar (cocinar, limpiar, cuidar a los niños) y la madre se dedica a la producción agrícola-ganadera del campo en el que viven (conduce un tractor, dirige a los empleados, faena animales para el consumo familiar).

¿Cuál podrá ser la orientación sexual de estos niños?

Muchos podrían pensar que en sus mentes inmaduras podría estar generándose una gran confusión.

Hasta donde he podido averiguar, nuestra conducta depende mucho de nuestro funcionamiento orgánico en su interacción con el medio social.

Las características corporales pueden ser de varón o mujer pero nos percibimos íntimamente como tales o al revés.

De la combinación de nuestras características orgánicas con el entorno surge nuestra conducta sexual predominante.

Si el entorno nos ama (protege, mima, aprueba) heterosexuales, seguramente lo seremos. Si nos ama siendo homosexuales, procuraremos serlo porque la necesidad de amor (protección, cariño, aprobación) es imprescindible para sobrevivir.

Y retomando aquella familia del principio, podemos decir que estos niños tendrán su opción sexual determinada por cómo sean preferidos por la sociedad (que en este caso está representada sólo por los padres y un hermano).

Los niños podrían pensar para sus adentros: «Si soy heterosexual me quieren. Entonces lo seré». O, por el contrario: «Si soy gay (o lesbiana) me quieren. Entonces lo seré». De modo similar: «Si observo que lo mejor para que me quieran es ser bisexual, no dudaré en serlo».

Mi opción sexual es uno de los precios que pago para ser aceptado, querido, mimado.

Sería muy conveniente que tanto los pensamientos interiores como las actitudes de quienes nos rodean fueran conocidos para poder influir sobre ellos, pero lamentablemente no lo son.

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miércoles 18 de noviembre de 2009

Pablo Picasso pregunta:

El artista español Pablo Picasso (1881 - 1973) dijo: "A los doce años sabía dibujar como Rafael, pero necesité toda una vida para aprender a pintar como un niño."

Esta frase nos llama la atención por dos motivos: porque la dijo alguien famoso y porque nos demuestra por qué no somos famosos.

Nos golpea justamente en el sentido común del que tanto nos enorgullecemos.

Leer esta idea de alguien que accedió al sitial de los indiscutibles, nos interpela:

— ¿Los niños pintan mejor que los adultos?

— Los años de estudio de pintura, ¿no mejoran sino que empeoran al estudiante?

— Si continuamos aplicando el sentido común, ¿estaremos cada vez peor?

No sé que habría que responder.

Pero lo bueno de estos acertijos es que nos hacen pensar y de esta forma interrumpimos la inevitable atrofia producida por la costumbre de delegar esta función.

Los niños no son tan conscientes de la muerte como los adultos.

Ellos corren riesgos que los adultos no corremos. Tenemos que cuidarlos porque su vida está constantemente en peligro.

El miedo a la muerte (o a cualquier pérdida que nos la recuerde) nos quita flexibilidad, nos endurece, nos mantiene siempre en estado de alerta angustiada.

Los adultos necesitamos hacer grandes esfuerzos para superar este miedo a las pérdidas (complejo de castración).

Los niños son vulnerables por su inmadura complexión física y por su desconocimiento de los riesgos.

Los adultos somos quebradizos (frágiles) por un exceso de miedo a las pérdidas y la consiguiente falta de flexibilidad.

Quizá él quiso señalar cuánto trabajo nos da volver a ser tan flexibles como un niño.

Otra de sus frases célebres dice: "Lleva tiempo llegar a ser joven."

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martes 17 de noviembre de 2009

Los coleccionistas de miradas

En un artículo recientemente publicado con el título Mírame por favor les comentaba cómo necesitamos ser mirados.

Ahí mencionaba que pertenecer a comunidades virtuales como FACEBOOK nos permite tener la ilusión de que somos mirados aunque quizá eso no suceda.

Otra intento de ser mirados consiste en figurar como «contacto» de Messenger de muchas personas.

A su vez —dentro de esta modalidad—, podemos conectarnos y desconectarnos muchas veces para que nuestra imagen aparezca repetidas veces en el monitor de los que nos aceptaron como «contacto».

Estas son formas benignas de ser mirados. Existen otras más complejas y hasta peligrosas.

La mirada de asombro o de susto es una mirada más valiosa para los fanáticos coleccionistas de miradas.

Si logramos asustar a quien podría mirarnos, es probable que podamos despertar esa mirada de miedo que tantos nos gratifica.

Para ello están todas las variantes del chantaje emocional que muchos coleccionistas practican con sus seres queridos (esto de queridos podría ser una ironía).

La salud frágil, la enfermedad crónica o la accidentalidad de ciertas personas podrían estar al servicio de este afán por conseguir la mirada de los demás.

Una y otra vez se repite la historia en la cual el coleccionista de miradas hace saber a sus proveedores de miradas que están corriendo algún peligro.

La víctima-proveedora de miradas angustiadas no sabe cómo zafar de esta situación porque el compromiso incluye grandes cantidades de aspectos éticos como pueden ser la solidaridad, el amor filial o el compañerismo.

El sentimiento de culpa juega un papel principal en este juego perverso. La víctima-proveedora suele ser alguien que goza sintiéndose protagonista, protectora o responsable de la vida del coleccionista de miradas.

La situación es perdurable porque ambos, de una u otra manera, gozan sufriendo.

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lunes 16 de noviembre de 2009

Mis moléculas aman a las tuyas

¿Existe algo que podamos hacer para cambiar el curso de los acontecimientos?

Desde mi punto de vista, no.

¿Entonces para qué escribo tantos artículos con opiniones e información si de todos modos nada podría cambiar?

La respuesta es que no puedo dejar de hacerlo, así como usted no puede dejar de leerlo y si lo que acá lee modifica algo de su vida, tampoco podrá evitarlo.

Nuestra capacidad de entender es muy escasa. Vemos los acontecimientos como a través de un tubo: la percepción visual e intelectual está recortada a un mínimo segmento de esa realidad.

Cuando terminamos de ver algo para ver el segmento siguiente, ya cambió el anterior o nos olvidamos de la mitad de lo que allí habíamos percibido.

Con esta capacidad comprensiva tan rudimentaria, no podemos entender (abarcar) la enorme cantidad de factores por los cuales en este momento no puedo evitar escribir esto.

La idea es que esta cantidad de moléculas móviles, cambian de lugar, de función y quizá hasta de forma para conformar cada situación instantánea.

Un ejemplo gráfico sería la proyección de un film «cuadro por cuadro», a gran velocidad, representándose en cada cuadro una determinada ubicación de cada molécula y por tanto una determinada situación del universo entero.

Dentro de este universo estamos usted y yo, sujetos a cómo se dispongan las moléculas que nos componen y que provocan que en este instante yo escriba esto y que usted ahora lea esto.

El resto de esta concepción de la realidad surge por simple deducción.


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