
Porque la medicina logra conservarnos vivos es que tenemos los otros problemas, los problemas propios de la existencia. Para afrontarlos están los psicólogos y demás obreros del espíritu.
Como digo en el artículo titulado
Frigidez de mercado, nuestra apariencia tiene gran importancia para las víctimas de la publicidad del sector comercial encargado de la belleza física. Uno de los temas más acuciantes tiene que ver con nuestro volumen. Al varón no le importa tener 10 kilogramos más de músculos pero si le molesta tener 10 kilogramos más de grasa.
Vamos a la fuente del saber oficial y le preguntamos al médico: ¿Por qué estoy gordo doctor? Si es un profesional confiable nos va a decir: «No tengo ni la menor idea» y si no es un profesional confiable nos va a decir: «Se trata de un problema metabólico vinculado a la segregación de insulina que cuando...». Las hipótesis son tantas, que se pueden llenar varias bibliotecas con las posibles causas.
Sin embargo, ¿qué sucede? Sucede que los pacientes queremos una respuesta sea como sea y por eso el médico no tiene más remedio que decirnos algo que nosotros podamos creer.
¿Qué podemos creer? Por ahora viene funcionando bastante bien el siguiente razonamiento cuya fórmula (secreta) es:
1) El ser humano quiere ser inmortal.
2) Las máquinas funcionan como un ser humano (se mueven, trabajan, tienen memoria, hacen cálculos, etc.).
3) Si el ser humano se puede imaginar como una máquina, estará contento porque se podrá imaginar como inmortal.
4) Si a una máquina le echamos mucho combustible (comida) el tanque (el cuerpo) tendría que agrandarse (engordar). De modo similar, si esa máquina funciona poco (sedentarismo) gastará poco combustible (grasa) y el tanque tendría que agrandarse (engordar).
5) Por todo esto el médico nos recomendará: coma menos (eche menos combustible) y haga mucho ejercicio (esté funcionando más horas y a mayor ritmo).
Con esta lógica que aceptaremos a ojos cerrados por la conveniencia de imaginarnos tan parecidos a una máquina (inmortal), empezaremos a comer menos y a hacer mucho ejercicio.
Es cierto que un cuerpo sometido a esta agresión perderá volumen. Así lograremos estar a la moda pero no con más calidad de vida ni con mejor salud porque la solución va contra nuestra naturaleza y difícilmente estemos modificando las causas que motivaron el aumento de volumen.
Estar a la moda puede coincidir o no con estar saludable.
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