viernes, 5 de julio de 2013

Diferencias entre mujeres y varones



 
El conteo (censo, inventario) de hombres realizado por mujeres adolece de un error esencial.

La población mundial indica que somos (casi) la misma cantidad de hombres y mujeres.

Los censos personales indican algo absolutamente diferente.

Según la apreciación subjetiva de quienes andamos por la calle, los cines, teatros, paradas de ómnibus, hospitales, transportes colectivos, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que de diez seres humanos, seis son mujeres y cuatro son varones.

Si el censo lo realiza una mujer que está buscando con quien formar una familia, recorriendo centros de estudio, lugares de trabajo, clubes deportivos y sociales, Internet, reuniones familiares, podrá asegurar sin temor a equivocarse que de cada diez personas, ocho son mujeres y dos son varones.

A su vez, cuando esta encuestadora afina sus datos, descubre que de esos dos hombres, ninguno le sirve por infinitas razones, todas ellas ajenas a su responsabilidad e imposibles de revertir.

Como mi vocación es tratar de mirar la realidad sin prestarle atención ni a las opiniones más encumbradas, quiero practicar una discreta evaluación de estas encuestas personales.

No puedo poner en duda la certeza de que somos igual cantidad de machos y de hembras porque eso es lo que ocurre en todos los mamíferos desde que alguien los inventó y les instaló una batería de larga duración.

En lo que tiene que ver con el campo de observación (calles, lugares públicos, familias), es cierto: las mujeres pululan, andan por todos lados excepto en los baños para hombres.

Esta es una característica femenina: moverse, salir, comprar, mirar, conocer el territorio, ubicarse, determinar sus coordenadas geográficas, investigar qué hacen los demás.

El dato erróneo es el siguiente: cuando ellas diagnostican «No hay hombres» deberían decir «No hay hombres que quieran lo mismo que nosotras».

(Este es el Artículo Nº 1.949)

No hay comentarios.: