jueves, 8 de noviembre de 2012

La mujer que se desvincula afectivamente




 
Las fantasías femeninas de prostitución y violación demostrarían el deseo de ellas de no vincularse emocionalmente con los hombres.

Hace unos años comentaba en un artículo (1) algo sobre el deseo inconsciente de algunas mujeres de ejercer la prostitución y/o de ser violadas.

Como ocurre en toda fantasía, los escenarios anhelados cuentan con todas las garantías de higiene, comodidad, elegancia, educación.

No imaginemos que cuando una mujer tiene esas fantasías incluye algunas características realistas. Por el contrario, sus clientes como prostituta son todos hombres que ella habría elegido para padres de sus hijos, estos se comportarán tratándola como una dama aunque con el desparpajo que desearían recibir de sus maridos, el pago sería muy generoso dada la invalorable satisfacción que recibirían estos varones del cuerpo de ella.

Por otra parte, los violadores quizá fueran los mismos potenciales padres para sus hijos pero la relación sería especialmente salvaje, violenta, desconsiderada, con el atenuante que casualmente ella está soñando ese tipo de comercio sexual cuando está dejando volar la imaginación.

En realidad el violador no es un psicópata sino que es una persona normal, un buen ciudadano, que padece un rapto de locura provocada por la seducción que irradia la víctima fantasiosa.

No son precisamente estas fantasías divertidas las que deseo mencionar sino algo menos visible y que está presente en ambas escenas: la desvinculación afectiva del varón copulador.

Efectivamente, la prostitución tiene varias ventajas que justifican ser la profesión más antigua, pero solo mencionaré una: el dinero que cambia de mano por causa del comercio sexual desvincula emocionalmente a los participantes; después de terminado el servicio cada uno sigue su vida sin enamoramientos, sensaciones de apoderamiento o intentos de conquista amatoria.

La violación no tiene ninguna ventaja práctica pero en la fantasía ella tampoco se vincula afectivamente con el varón.



(Este es el Artículo Nº 1.742)

7 comentarios:

Gabriela dijo...

Es curioso, el discurso que usted pone en boca de las mujeres, nosotras lo ponemos en boca de ustedes, los hombres.

Elena dijo...

Evidentemente hay numerosos desencuentros entre hombres y mujeres. El otro sexo esconde misterios incomprensibles para ambos. Yo creo que tanto ellos como nosotras nos enamoramos, nos amamos, nos adoramos, nos queremos, nos necesitamos.
La desvinculación afectiva no es una cuestión de género, es de cada individuo.

Eduardo dijo...

Esto que plantea Fernando, creo que tiene bastante que ver con el tema de la monogamia y la poligamia. La desvinculación afectiva puede ser consecuencia de la obligación, del compromiso de por vida de convivir y tener relaciones profundas y relaciones sexuales, sólo con un hombre o con una mujer.
Ahí es cuando se dispara la fantasía, porque como ningún vínculo puede ser 100% satisfactorio, es muy probable que ambos fantaseen que con otra persona sí lo sería. O que esto que le falta a él o a ella, sí lo podré encontrar en este o aquella.
Si la fantasía deja de ser fantasía y puede materializarse en la realidad; si ambos tienen la posibilidad de amar a más de una persona, así como una madre puede amar a más de un hijo y un hijo puede amar a ambos padres, no sería de extrañar que ambos estuviesen más conformes y los vínculos importantes pudieran durar toda la vida.

Javier dijo...

No creo que las fantasías femeninas de prostitución y violación justifiquen, y mucho menos demuestren, el deseo de ellas de no vincularse afectivamente con los hombres.

Lola dijo...

Lo que es yo, nunca fantasee con relaciones sexuales violentas.

Clarisa dijo...

El dinero desvincula emocionalmente al hombre y la prostituta... sí, en parte sí. Ella ofrece un servicio y el cliente paga.
No es lo mismo dar amor para recibir amor. En este caso también podría decirse que hay uno que vende (da) y otro que compra (adquiere). Como las relaciones son de ida y vuelta, dos personas que se quieren, permanentemente reciben y dan, dan y reciben. Parecería ser que lo que ensucia todo es el dinero.
No es el acto de dar y recibir, de necesitarse mutuamente.
No, no es eso.
En algunos aspectos de la vida, el dinero tiene que quedar afuera, porque de lo contrario es así como ud. dice, se pierde el vínculo afectivo.

Anónimo dijo...

El dinero lo arruina todo, es el falso Dios, si lo adoras, tendras el paraiso y si lo ignoras comeras polvo, pero como todo Dios falso, nunca seras feliz con el. Busca el amor con cuantas mas personas mejor, y llenate de energia positiva