viernes, 20 de septiembre de 2013

Las hormonas femeninas y los vínculos



 
La duración de un vínculo amoroso heterosexual depende exclusivamente de las hormonas femeninas. Estas determinan la vigencia o no del varón.

Si pudiéramos ver a una pareja de enamorados desde un punto de vista netamente zoológico, podríamos decir: «Es una hembra con el macho que eligió».

Observe sus propios sentimientos al leer esta definición.

Es muy importante que usted se autoevalúe, para poder comprender con cuánta estabilidad emocional cuenta para aceptar un punto de vista zoológico en algo que tanto nos concierne, pues alguna vez estuvimos o ahora estamos, integrando:

— una pareja de novios, o de
— amantes clandestinos que se aman con pasión, o
— un matrimonio bien avenido.

Por lo tanto, cuando utilizamos las palabras «matrimonio», «novios» o «amantes», estamos aludiendo a una mujer con el hombre que ella eligió como padre de sus hijos.

Con esta definición zoológica podemos entender algunos fenómenos que no se explican con la definición antropológica. En otras palabras: si nos vemos como animales podemos entender fenómenos que no se explican cuando pensamos que no somos animales.

Este punto de vista incluye un hecho que parece casi incuestionable: es la mujer la que elige al varón que la fecundará, es decir, el varón no elige y conquista a la mujer, sino que él concurre a una convocatoria tan seductora que se vuelve casi ineludible.

Esa pareja se mantendrá unida mientras las hormonas de ella sigan segregando estímulos para mantener el proyecto de seguir teniendo hijos.

La mujer conserva el deseo de ser madre mientras sus hormonas se lo indiquen, independientemente de si las condiciones materiales lo permiten o no. Por eso no importa si la mujer ya no menstrua: la pareja puede continuar porque ella sigue deseando tener hijos con el varón que sigue prefiriendo.

Cuando esa preferencia cambia, la pareja se deshace en poco tiempo.

(Este es el Artículo Nº 2.026)

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