lunes, 23 de septiembre de 2013

La seducción y el riesgo de violación



 
Los ataques sexuales son entendibles, aunque nunca justificables, porque las creencias humanas pueden ser insólitas y conviene tenerlo en cuenta.

Como he dicho en varios artículos (1), parecería ser que son las mujeres las que, cuando están ovulando, seducen a los varones, así como en todas las demás especies mamíferas son las hembras las que, en estado de celo, convocan a los machos para que las embaracen.

Las hembras mamíferas, en general, emiten un cierto olor (feromonas) que excita sexualmente a los machos, pero no podríamos asegurar esto mismo de las hembras humanas, aunque justo es reconocer que, en la actuación seductora, ellas suelen potenciar sus atractivos utilizando perfumes deliciosos.

Los hombres somos casi todos normales, pero una minoría tiene formas de reaccionar atípicas.

Estas anormalidades incluyen las formas personales de interpretar la realidad, diferentes a la interpretación que hace la mayoría.

Así como algunos piensan que nadie los mira, de tan insignificante que se sienten, otros, por el contrario, piensan que todo el mundo está pendiente de ellos y hasta llegan a convencerse de que son perseguidos (paranoia).

Todas las conductas religiosas incluyen algunas percepciones e interpretaciones de la realidad que son especiales, aunque pasan desapercibidas porque el misticismo difícilmente cause problemas sociales.

Así como no sería atinado que alguien anduviera contando dinero por la calle, tampoco es razonable que las mujeres se muestren muy seductoras, pues la Naturaleza genera fenómenos reproductivos absolutamente independientes de los convencionalismos sociales que nos hemos dado para que ninguna mujer sea violada.

Desconocer la condición humana no impide su actuación. Desconocer el impulso sexual incontrolable de algunos varones, no evita que estos ataquen sexualmente a una mujer que, según su particular forma de interpretar lo que perciben, consideren que fueron convocados por ellas.

Las creencias humanas pueden ser insólitas y conviene tenerlo en cuenta.

 
(Este es el Artículo Nº 2.029)

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