martes, 30 de junio de 2009

La culpa ¿nos ayuda?

Si usted está de acuerdo conmigo en que la alegría y la risa son beneficioso para la salud, podríamos avanzar un poco más y pensar que otros estados de ánimo (alegría) con su correspondiente repercusión orgánica (risa) también podrían serlo.

Es casi seguro que nadie hace las cosas porque sí y que toda actitud está encaminada a conservar la vida ... aunque nuestro sentido común pueda decirnos lo contrario.

En este caso estoy pensando en los sentimientos y repercusiones orgánicas negativos. Más específicamente «la culpa».

Me llama la atención que aparezca sin motivo suficiente y causando una fuerte mortificación.

Muchas molestias están al servicio de nuestra salud, conservación, supervivencia.

La picazón, escozor o prurito molestan pero el rascado que nos impone puede ser un masaje necesario para activar la circulación periférica y, por ejemplo, acelerar un proceso de cicatrización.

Algunas personas sufren precisamente porque no pueden llorar. La angustia, la tristeza, suelen disminuir si podemos llorar. El llanto nos descomprime.

Un preocupante desmayo hace que la persona adopte una posición horizontal (al caerse) permitiendo que la irrigación de sangre al cerebro sea posible aún con muy baja presión sanguínea.

Si no fuera por el dolor, podríamos perder parte de nuestro cuerpo quemado por el fuego u otro agente destructor de tejido.

Seguramente hay más ejemplos en los que un sentimiento negativo y un dolor físico son proveedores de soluciones.

Esto me lleva a suponer que las personas que padecen intensos sentimientos de culpa de alguna manera se están beneficiando porque el instinto de conservación siempre nos impone actitudes alineadas con la vida y porque ya conocemos otros malestares beneficiosos.

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13 comentarios:

Lorena dijo...

Mi sentimiento de culpa les sirve a los demás.

Ana Graciela dijo...

Bueno hombre, pero ya que hizo 30 ahora haga 31: Para q sirve la maldita culpa?

Piense un poco. Para eso le pagamos buen dinero! jajajaja

Gustavo dijo...

Lorena tiene razón, los primeros que se benefician cuando nos sentimos culpables son los otros que se dan cuenta y nos agarran mal parados.

Rodolfo Crami dijo...

Creo que la culpa nos sirve para contener nuestros impulsos negativos y mantenernos dentro de los límites de la ética.

Ezequiel Estoico dijo...

Toda una vida me ha llevado hacerme inmune al dolor (no calculé que también me haría inmune a la alegría)

Lautaro dijo...

Me quemé y no me di cuenta. Me amputaron un brazo. Eso no me afectó en lo más mínimo. Pero un día ... mi esposa desesperada se empeñó en provocarme un estado de placer. No lo lograba. En medio de la ofuscación terminó por perder los estribos y me arrancó el pene con los dientes ¡Qué exceso! Tuvimos que pagar una fortuna para que me lo reingertaran.

Alejo (desde el + allá) dijo...

Me dolía demasiado. No había anestésico que alcanzara. Encontré la solución porque sufrí hasta el límite de mis fuerzas. Si mi sufrimiento hubiese sido un poco más soportable, lo habría prolongado sin ningún sentido.

Rodrigo Mattos dijo...

Hasta ahora una gripecita en invierno es el malestar más beneficioso que he encontrado.¡No la compliquen ahora con la gripe porcina!

Romualdo dijo...

Yo no puedo llorar porque mis glándulas lacrimales (o como se llamen) están averiadas. Igual me descomprimo porque hago la mímica y los sonidos del llanto y doy algún puñetazo fuerte en la pared.

Hugo Rey dijo...

Los sentimientos de culpa me impiden desplegar mi naturaleza psicopática latente.

Flavia Nieto dijo...

Mi hermana se desmayó y no sé si le habrá llegado la sangre al cerebro, lo cierto es que se fracturó el cráneo y nunca quedó del todo bien.

Dorinda Catastroff dijo...

Piojos y liendres me producen intensa picazón ¡minga que cicatrice algo! por el contrario, me llené el cuero cabelludo de heridas que se me infestaron y los piojizidas me resultan intolerables.

Rafaela dijo...

Hay dolores que no se saben qué estan informando y por eso no son útiles.