viernes, 7 de noviembre de 2008

½ masivo

Cuenta Miguel de Cervantes Saavedra en su libro "El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha" que un señor normal, muy apasionado por la lectura de novelas de caballería, un día decidió abandonar la ficción y vivir realmente las aventuras que durante años habían afiebrado su imaginación.

Con esta decisión, su nombre Alonso Quijano pasó a ser Don Quijote y luego de conseguir todo lo necesario para empezar semejante emprendimiento (caballo, escudero, armas, estar muy enamorado de una jovencita), salió a rectificar el mundo.

Todos, incluidos Sancho y el autor, pensaban que Don Quijote estaba loco, pero quienes leyeron la obra con criterio clínico aún no han alcanzado una conclusión definitiva.

Una persona normal es alguien que piensa como la mayoría. Si partimos de esta condición de normalidad, entonces la mayoría de los genios son enfermos. También se dice que una persona es normal cuando pasa desapercibida sobre todo porque no molesta a los demás.

La normalidad es una cárcel de máxima seguridad en la que tenemos que estar recluidos los que no queramos llamar la atención y preferimos pasar desapercibidos no molestando a los demás.

La mayoría de los que usamos el idioma aún no aceptamos que “normalidad” sea un sinónimo válido de mediocridad y subdesarrollo.

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23 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué interesante, no pienso como la mayoría, no soy normal. Me parezco al Quijote, SOY LIBRE.

Anónimo dijo...

La edad de una persona podría ser la vejez que le vino cuando renunció a cambiar el mundo. Cuanto más lejos en años de aquel renunciamiento, más decrépito y fósil.

Anónimo dijo...

Todos hacemos falta. Los mediocres somos los que cumplimos vuestas genialidades. ¡Protejednos please!

¡A tus pies majestad!

Anónimo dijo...

Casi todas las especies se organizan en forma piramidal. Siempre tienen que haber más hacedores que pensadores. Si fuéramos un cubo (tantos pensadores como hacedores) no funcionaría. Es un destino de la especie.

Anónimo dijo...

A pesar de las opiniones tremendistas que pueblan los medios de comunicación (inclusive éste) me parece que estamos bastante bien como especie.

Anónimo dijo...

¡Qué bien! arreglaron el blog que no funcionaba. Estaba harto de poner Anónimo. Gracias.

Anónimo dijo...

A lo largo de mi larga vida estuve 4 veces tratando de leer este libro de mierda. Es insoportable.

Anónimo dijo...

En mi vida siempre seguí esta norma: Los novios deben ser Quijotescos pero los maridos deben ser Sánchicos. No falla.

Anónimo dijo...

Dulcinea Infiel, agrega que no debe conocerse entre ellos.

Anónimo dijo...

Pensar que hice tantos esfuerzos por parecer normal y ahora ud. viene a plantear esto!!

Anónimo dijo...

Prefiero ser mediocre y subdesarrollado antes que vivir en un perpetuo drama.

Anónimo dijo...

No estoy de acuerdo con Alonso, hay personas geniales que se divierten y la pasan bien.

Anónimo dijo...

Mi esposa era una señora normal hasta que se apasionó por las novelas de ciencia ficción. Hace tres años que insiste en pasar Turismo en un satélite espacial.

Anónimo dijo...

Cuando salí a rectificar el mundo, tenía todo, menos la jovencita.

Anónimo dijo...

Cuando me operaron hice el cambio de nombre y ahora figuro ante todos como quien siempre quise ser.

Anónimo dijo...

Don Quijote estaba loco. El que diga que no es porque le busca la quinta pata al gato.

Anónimo dijo...

Siempre estuve en la cárcel y sé que allí voy a morir.

Anónimo dijo...

Desde chico me enseñaron que llamar la atención era algo equivalente a hacer el ridículo. Siempre me cuidé mucho de andar por el camino del medio y ser muy prudente. Tengo ganas de cambiar. Quiero vivir más intensamente, aunque eso me traiga sufrimientos.

Anónimo dijo...

No me gusta molestar a los demás. Siempre ando contemporizando. De tanta cintura que tengo casi paresco una mina.

Anónimo dijo...

¡No es justo! Porqué las personas razonables siempre somos gordas.

Anónimo dijo...

La luna ilumina a los héroes mientras el sol agobia al ganado

Anónimo dijo...

La mediocridad es aceptada como normal,y esta norma da tranquilidad a los que no tienen agallas para superarse. En contrapartida, se castiga a la excelencia...porque obliga a verse en el espejo.

Hebert dijo...

la aceptación de la "normalidad" y del statu quo castra la capacidad de liderazgo ........