miércoles, 28 de octubre de 2009

Mi amigo el estrés

Es por todos conocido que el estrés es dañino, que perjudica nuestra salud, nos enferma y pone en riesgo nuestra calidad de vida e inclusive la vida misma.

Pero para entendernos mejor debemos estar de acuerdo en que lo perjudicial es el estrés exagerado, desmedido, excesivo, ya sea en intensidad o en duración.

El instinto de conservación es poderoso y nuestro mejor amigo. Sin embargo, es muy grosero, violento, despiadado.

Comienza manifestándose con el estrés pero luego puede seguir con enfermedades, contracturas y señales aún peores.

Es un error conceptual suponer que el instinto de conservación y el estrés son enemigos.

Una mala relación con estos fenómenos suele ser causada por la falta de experiencia o ignorancia.

Comprenderlos depende en gran medida de nuestras experiencias de vida (si hemos padecido situaciones traumáticas, si hemos sorteado o no momentos angustiantes).

Las experiencias de vida son un capital muy valioso que podemos definirlo como sabiduría, conocimientos, información.

Saber, estudiar y aprender nos permiten acceder a experiencias que mejoran nuestra relación con este buen amigo bruto y desconsiderado (el instinto de conservación).

Si bien es cierto que no contamos con buenos instintos como los demás animales, podemos compensar esa carencia estudiando, aprendiendo, informándonos.

A medida que hacemos todo esto (leyendo, escuchando a los demás, preguntando, haciendo cursos), nuestra vida comienza a enriquecerse con la experiencia de muchas personas y eso nos da un gran poder.

El gran poder se logra porque cada vez tendremos menos problemas con las leyes de la naturaleza.

En suma: Para que el estrés que nos provoca el instinto de conservación no se vuelva peligroso, tenemos que cumplir primero con las normas de la naturaleza y después con las normas de la sociedad (en este orden).

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12 comentarios:

Malena dijo...

Es difícil aceptar tranquilamente lo que molesta.

El estrés molesta y estamos condicionados para rechazar lo que molesta.

Sandra39 dijo...

La contradicción entre las normas de la naturaleza y las normas de la sociedad es equiparable a la que existe entre el instinto y la cultura. Se trata de lograr un equilibrio muy dinámico, y nos exige gran capacidad de adaptación.

Faustino dijo...

El instinto de conservación te mantiene a empujones dentro de la vida.

Marcos dijo...

Soy de la opinión de que ayuda más el aprendizaje que el estudio.

Paty dijo...

El instinto de conservación, además de todo, es LO egoísta.

Martina dijo...

Mi psicólogo me dijo que debo desaprender un montón de cosas que sólo me están perjudicando. Hasta ese entonces no sabía que el aprendizaje se podía deshacer.

Amílcar dijo...

Sé que me contracturo porque lucho por seguir adelante, jamás me doy por vencido.

Oriente dijo...

Menos mal que el instinto de conservación es tan duro de matar!

Ludovika dijo...

Lo mejor para aliviar el estrés y ayudar al instinto de conservación es el horóscopo.

Cacho dijo...

El instinto de conservación se me mezcló con la pereza y por eso soy timbero.

López dijo...

Es difícil sortear momentos angustiantes. Esa rifa nadie la quiere comprar.

Luis Rubén dijo...

Un poco difícil seguir ambos tipos de leyes, ya que muchas de las leyes sociales son anti-natura...