martes, 21 de octubre de 2008

¡Qué exagerados!

«Lo malo es algo bueno pero exagerado».

Al decir «exagerado» estoy diciendo «demasiado mucho» y también «demasiado poco».

Este fin de semana participé en una mesa redonda vía Messenger y las ponencias apuntaban a resaltar el maravilloso amor maternal. El tema surgió porque dos participantes estaban en Argentina donde se festejaba «El Día de la Madre».

Después de darle muchas vueltas al asunto, comenzaron a surgir algunos aspectos oscuros de este personaje tan importante en nuestras vidas. De hecho, algunas participantes son mamás.

¿Cuándo una madre pasa de ser buena a ser mala?

Una respuesta sencilla y de fácil lectura es: «Cuando es exageradamente protectora»; «Cuando duda exageradamente de que su niño/a ya es capaz de pensar por sí mismo/a»; «Cuando está convencida que el amor obsesivo es el mejor».

Es un defecto mental muy generalizado el hacer la siguiente cuenta: Si a una condición humana positiva (por ejemplo la capacidad de amar) la desarrollo ilimitadamente, seré una persona buenísima, todos me amarán y seré feliz.

Pues no es así, porque lo malo aparece cuando hay exageraciones (en más o en menos). En el ejemplo, quien ama demasiado se convierte en asfixiante, impide el crecimiento, esclaviza. Las consecuencias podrían parecerse al desamor (es decir, cuando el amor es exageradamente escaso).

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11 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo más difícil es encontrar el justo equilibrio de todo, también en el AMOR.

Anónimo dijo...

En el tema que ud. plantea, lo más jorobado me parece que es la sobreprotección. Esos padres que siempre buscan allanarle el camino a sus hijos, terminan inutilizándolos, convirtiéndoles en personas inseguras.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con lo que plantea de Troya, pero lo que es en el aspecto mimos, demostraciones de afecto, no sé si está bien reprimirse.

Anónimo dijo...

Con respecto a lo que dice Catalina, me parece que el límite lo pone el propio niño. Cuando los besos, abrazos, apretujones y caricias, se vuelven excesivos, ellos en general te lo hacen saber.

Anónimo dijo...

Mi hija, cuando quería "aire" y que la dejaran en paz con tanta apretada de mejillas, decía: "jala!, jala!" (que por si no se entiende, quería decir "dejala")

Anónimo dijo...

hay una canción que dice que debemos proteger a los otros tanto de nuestro mal, como de nuestro bien, dice así: "detrás de cada uno, hay un bien y hay un mal, mas no dejes que ninguno, ataque a la humanidad". Recuerdo que le comenté está frase al psicoanalista, fallecido ya, Héctor Garbarino, y él me dijo: "hay que tener cuidado también de que nuestros bienes (refiriéndose a los bienes materiales) no perjudiquen a los otros". Ahora se me ocurre que esto tiene que ver con eso de darle comodidades materiales por demás a nuestros hijos.

Anónimo dijo...

Soy petisa.
Una condición humana positiva es ser alta.
Si pudiese desarrollar esa cualidad hasta el infinito, el planeta no me alcanzaría para beber y alimentarme.

Anónimo dijo...

Es muy cierto, las madres somos personajes oscuros, de nebulosas intenciones, con motivaciones veladas aún para nosotras mismas.
Hijos! ten piedad de nosotras...y sobre todo cuidado.

Anónimo dijo...

Una madre pasa de ser buena a ser mala, cuando no le compra al nene/a el último modelo de celular.

Anónimo dijo...

Para ejercitar la capacidad de decisión en mis hijos, cuando tenía que comprarles ropa, siempre les daba a elegir a ellos (desde los 2 o 3 años) entre las posibilidades lógicas que yo escogía primero. (elegir antes el espectro de posibilidades a presentarles es muy importante, sobre todo cuando son muy chicos o muy gastadores)

Anónimo dijo...

Reconozco ser una madre obsesiva en la forma en que brindo mi cariño. Yo pienso que ellos se van a sentir mejor atendidos por mí, si me ocupo de su ropa, la lavo apenas se la quitan, plancho todos los días, les lustro los zapatos, etc. El otro día Facundo me dio una gran lección, me dijo con paciencia y ternura: "mami, yo sé que te gusta vernos impecables porque somos tu carta de presentación, pero a mí me gustaría andar un poco más suelto, sin preocuparme tanto si mancho la ropa. Cada vez que eso pasa, no puedo evitar recordar tu cara de preocupación intentando quitar esa maldita mancha, aunque sean las 2 de la mañana"