viernes, 10 de octubre de 2008

«Compro enfermedad»

Cualquiera diría que una enfermedad es siempre un problema, una situación indeseable.

Este es un criterio propio del «sentido común», que como ya habrán visto, me genera muchas dudas. Más aún: siempre estoy tentado a dudar de su acierto.

Otra forma diferente de pensar «una enfermedad» es suponer que se trata de una solución costosa. Es decir que lo que molesta y duele de una enfermedad es su costo (en dolores, limitaciones, secuelas). Lo novedoso es pensar la enfermedad como una solución.

Algunas son muy fáciles de identificar por lo ingenuas: los niños suelen «enfermarse» para no ir a la escuela (porque no hicieron la tarea domiciliaria, porque se pelearon con un compañerito).

Los adultos detectamos fácilmente estas reacciones psicosomáticas porque «ya pasamos por esa etapa» y tenemos experiencia en «hacernos los enfermos».

El asunto se complica más con los adultos porque quien nos evalúa es otro adulto y la posibilidad de ser «descubiertos» es menor o nula.

Hay quienes afirman que TODAS las enfermedades son psicosomáticas. Incluso el cáncer.

Una enfermedad puede instalarse como (costosa) solución por motivos que escapan a la lógica racional. Alguien afiliado a un sanatorio muy confortable puede estar procurándose unas vacaciones; alguien que se siente poco querido, puede llamar la atención con una fractura; un recuerdo cruel e inolvidable puede ser representado por un apéndice inflamado que deberá ser extirpado mediante cirugía (con la inconciente esperanza de que también será extirpado el recuerdo cruel).

Los profesionales de la salud suelen fracasar porque el paciente no abandonará su enfermedad (solución) hasta que no cuente con otra solución adecuada (sin importar lo costosa que sea).

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23 comentarios:

Anónimo dijo...

Los profesionales de medicinas alternativas dicen que las enfermedades son consecuencia de emociones inadecuadamente canalizadas. Existe un libro que se llama LA ENFERMEDAD COMO CAMINO.

Anónimo dijo...

No me van a creer. Estoy enamorada de un muy buen hombre a quien la vida no le ha dado las oportunidades que me ha brindado a mí. Tengo una profesión muy bien paga que si no fuera porque vivo enferma de cuanta cosa anda en el aire, me llevaría a ganar mucho dinero, más que él seguramente, con lo cual casi seguro que me lo perdería.

Anónimo dijo...

No se pierdan cuanta cosa escrita encuentren en la red del Dr. argentino Luis Chiozza. Es un capo en esto de las enfermedades corporales que surgen desde la mente.

Anónimo dijo...

Por lo que dice Leticia y lo que me pasa a mi, concluyo que las mujeres estamos destinadas a ser jefas de familia. Por ahora sólo son quizá una minoría, pero en el futuro los varones tienden a borrarse de las familias. Y desplazados por nosotras que es lo más triste.

Anónimo dijo...

Los niños son bien transparentes porque es la hipocresía la que le quita transparencia a nuestro espíritu.

Anónimo dijo...

Sólo en un blog puedo confesar que las enfermeras me resultan muy excitantes y me parece que no es a mí solo porque esa vestimenta blanca, ajustada y un poco transparente es requete erótica. Los sanatorios son antros de sexualidad disimulada. Por eso están llenos de viejos, porque la sociedad los condena a que no deben pensar en eso, excepto ahí.

Anónimo dijo...

Yo soy a la antigua (joven pero vieja). Sigo necesitando de los hombres, quiero sentirme abrazada, protejida y un poquito gobernada. No me molestaría mantenerlo.

Anónimo dijo...

Los dolores de cabeza que me agarro cada vez que suena el ringtone de mi madre son fulminantes. Ella no lo sabe pero me está matando.

Anónimo dijo...

Quizás el psicoanálisis, si continúa desarrollándose, logre mediante su técnica, curar las enfermedades psicosomáticas. Por ahora los resultados son azarosos.

Anónimo dijo...

Para mí la enfermedad es una buena excusa cuando no quiero excusarme.

Anónimo dijo...

Hay soluciones que matan!

Anónimo dijo...

Yo me enfermaba para no ir a la escuela sólo por la escuela en sí.

Anónimo dijo...

Todas las enfermedades son psicosomáticas, si no en su etiología, al menos en sus resultados.

Anónimo dijo...

Creo que ya mismo me paso para Salud Pública. No quiero tentaciones perversas.

Anónimo dijo...

Mi problema es que no tengo a quien llamarle la atención, pero pensándolo bien, según lo que ud. dice, sería una ventaja. Por lo menos que me vaya bien con la salud.

Anónimo dijo...

Mis recuerdos crueles e inolvidables no se bastan con un mísero apéndice, precisaría los diez dedos de la mano y los diez de los pies, para tenerlos como morcilla. Soportaría que me los estirpen ¡pero no se confundan! NO TENGO 21 DEDOS.

Anónimo dijo...

No abandonaré a mi marido hasta que no encuentre otra solución.

Anónimo dijo...

Mi jefa es una experta en descubrir enfermedades ficticias. Cuando te pregunta ¿qué te pasó ayer? mejor no la mires a los ojos porque es como que te lee la mente.

Anónimo dijo...

Los profesionales de la salud suelen fracasar pero no suelen admitirlo.

Anónimo dijo...

Qué terribles deben ser algunos de los conflictos de los humanos como para que les busquen soluciones tan dolorosas!

Anónimo dijo...

Prefería las secuelas a tener que ir a la escuela.

Anónimo dijo...

No se me había ocurrido pensar que el secreto estaba en ser seguro, confiable y oportuno. Pensé que un tipo así sería algo aburrido. En realidad me doy cuenta que tener esas características se necesita mucha madurez. Confiezo haber confundido inmaduro con divertido. Nada que ver.

Anónimo dijo...

El supermercado satisface mis necesidades de manera irreprochable pero no puedo amar al dueño ni a los empleados. Seré ingrata!