jueves, 19 de agosto de 2010

María sedujo a José para justificar lo de Jesús

Los seres humanos nos esforzamos por sentirnos diferentes al resto de los seres vivos.

Nos guiamos por los aspectos exteriores más notorios como son la forma del cuerpo, la manera de comunicarnos, el tipo de alimentación.

Los que están fuera de la cárcel se ufanan sintiendo que no son delincuentes, o los que están fuera del manicomio se ufanan sintiendo que no están locos, o los de piel oscura se ufanan sintiendo que no son de ningún otro color, los seres humanos en su totalidad tendemos a ufanarnos de no ser perros, gallinas o ballenas (1).

Está en nuestro gusto, diferenciarnos de los demás para reforzar la sensación de que somos nosotros mismos, que tenemos una identidad, que somos «alguien».

Los seres humanos no tenemos períodos de celo y por eso nos sentimos muy orgullosos de nuestra sexualidad, sintiéndonos superiores a los animales que parecen esclavos de sus instintos.

En esa obsesión por distinguirnos de los demás seres vivos, no pasamos por alto ningún rasgo diferenciador.

Tenemos especial deleite en discriminar, segregar, apartar.

Tendríamos que abandonar —aunque más no fuera por un momento— esta pasión por sentirnos diferentes, para leer con cierta neutralidad anímica la idea que les propongo a continuación.

Los seres humanos sí tenemos período de celo, sólo que dura todo el año. Según la definición de «período de celo», estarlo permanentemente implicaría no cursarlo, pero este es un asunto referido al significado que le damos a las palabras.

Los varones somos convocados por las mujeres.

Estas no saben por qué gustan de algunos hombres y se desinteresan por los demás.

La naturaleza es la que junta portadores de ciertos genes para mejorar la especie.

Los portadores somos sólo eso: simples instrumentos de una organización que está fuera de nuestra comprensión (por ahora) y de nuestro control (¿por siempre?).

(1) Las ventajas de ser excluido

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11 comentarios:

Nora dijo...

José sabía que el hijo no era suyo pero igual se hizo cargo porque era un hombre con todas las letras y estaba enamorado de María. Lo que nunca le perdonó fue que el hijo que tuvo con el Espíritu Santo fuese su preferido y que a los hijos suyos no les dio bola. Podrían haber sido famosos todos los hermanos, como la familia Jackson.

Paty dijo...

No entendí eso de que los seres humanos también tenemos período de celo.

Gustavo dijo...

Es injusto que las mujeres no convoquen a todos los que están en lista de espera.

Evangelina dijo...

Nora: para hacerte la graciosa no es necesario que faltes el respeto.

el oriental dijo...

Si no nos diferenciamos perdemos la identidad (y eso es mucho peor que perder la cédula).

la gordis dijo...

Yo no puedo ufanarme. A veces me dicen perra y cuando quieren herirme me gritan "ballenaaaa".

Canducha dijo...

A los que de verdad no entiendo son a los que se ufanan por estar dentro de la cárcel.

Orlando Rusti dijo...

Mis aspectos exteriores no me ayudan mucho a diferenciarme: soy peludo como un mono, me alimento como un cerdo y me comunico a lo bestia.
Si quieren verme en verdad, háganlo con el corazón.

Laura dijo...

Cuando me gusta un hombre se muy bien por qué es.

Lola dijo...

Se pude gustar de algunos hombres y mantener el interés por los demás.

Anibal dijo...

Y los hombres que amamos a una mujer, y hacemos todo lo posible por conquistarla, estamos actuando como una mujer?