miércoles, 18 de agosto de 2010

Para empujar al anciano, ingrese la contraseña

La web no perdona. Quizá Dios sí.

Las actividades que realizamos dentro de un sistema informático, están sujetas a normas inflexibles.

Dios es una entidad imaginaria, emisor de recomendaciones éticas que son aceptadas por muchas personas.

Los creyentes que practican alguna religión, reconocen la validez de los mandamientos que figuran en los libros sagrados y también aceptan la validez de la interpretación que de ellos hacen los sacerdotes de la religión a la que adhieren.

Algo parecido (pero no igual) ocurre en Internet.

Quienes viven parte de su vida en la web, no reciben recomendaciones sino instrucciones.

Los dioses y religiones que gobiernan Internet, son más pragmáticos que los clásicos y han llegado a la conclusión de que el ser humano no funciona bien (para sí mismo, para los demás y para el planeta), dándole recomendaciones y estimulándolo con premios y castigos (paraíso o infierno, salud o enfermedad, triunfos y fracasos, por ejemplo).

El o los dioses que crean y reglamentan Internet, construyen caminos inequívocos y no emiten recomendaciones (que a su vez necesitarían intérpretes), sino que publican instrucciones (entendibles aunque aburridas) y luego impiden categóricamente que algún usuario cometa un error.

Quien no cumple con las instrucciones, simplemente no puede continuar porque el sistema informático se lo impedirá.

La existencia de este ámbito en el que conviven millones de personas muchas horas diarias, provoca infinitos fenómenos individuales y sociales, de los que aún no hemos tomado debida nota.

Cualquiera que haya logrado convertirse en un buen ciudadano de Internet, intentará aplicar fuera de ella criterios similares, esperando una satisfacción parecida.

Un ejemplo aclaratorio: cuando el sistema informático (Internet) bloquea un acceso sin ingresar la contraseña, el buen ciudadano la ingresará; si el sistema social (legislación) no le impide empujar a un anciano para ocupar su asiento, lo empujará.

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13 comentarios:

Lucas dijo...

Los delincuentes de la web son los hackers.

Brenda dijo...

Es así. Si una legislación nos respalda somos capaces de empujar al anciano, hacer levantar del asiento al negro y esclavizar al niño. Al ser humano le alcanza con tener la tranquilidad que le da el apoyo social, para hacer cualquier tipo de barbaridad. Como alejarse de sus afectos para seguir alguna secta o cualquier otra corriente ideológica o religiosa extremista.

Mirna dijo...

En los juegos basta con tocar dos teclas para incendiar al enemigo o explotar la bomba en una aldea.
En la realidad, el poder que detentan algunos, hace que estas cuestiones se resuelvan de forma parecida.

Paul dijo...

En realidad, nunca podés estar seguro.
Dios nos habrá perdonado?

Normando dijo...

En Internet maneja un lenguaje para adultos. Las recomendaciones sirven para la adolescencia de la humanidad. En la adultez llegan las instrucciones, complementadas por las prohibiciones.

Adela Boludis dijo...

Los luteranos no aceptan intermediación alguna para la interpretación de la Biblia.
(me parece, por las dudas chequear)

Jerónimo dijo...

Yo vivo parte de mi vida en la web.
Es parecido a lo de Matrix!

Laura dijo...

Sería mucho más fácil ser madre si una fuera diosa de Internet.

López dijo...

Las instrucciones de la Web son como las instrucciones de los militares, sólo que nadie te las grita, y en caso de que sean transmitidas con audio, pueden venir en una agradable voz madrileña y femenina!

Edelweis dijo...

Ver chatear a alguien que sonríe, hace gestos, grita... o ver que al que habla por teléfono con los auriculares puestos, dando la impresión de que habla solo o que te está hablando a vos... qué parecido es a ver delirar a un loco.
(no viene al caso, pero se me ocurrió)(son mis aspectos retrógrados y conservadores que salen a luz) (lo digo porque ya sé que lo van a pensar). Chau.

Tiago dijo...

la web no perdona, es cierto, pero como contraparte, pocas veces castiga

Maximiliano dijo...

Norma también es inflexible. No me deja ver porno en la compu. A las tías habría que matarlas a todas por estúpidas.

Jhonatan dijo...

Pasarme tanto tiempo en la web me privó de las recomendaciones de mis mayores. El consejo justo, la intervención cálida, el apoyo incondicional y desinteresado de un padre, un tío, un abuelo...
QUÉ SUERTE!!!!