lunes, 17 de febrero de 2014

Cada vez nos tocamos menos

La tendencia entre los humanos es a tocarnos cada vez menos.

El fenómeno está dentro de la categoría asco, repugnancia, sensación desagradable provocada por algo o alguien. En el fondo se trata de una especie de miedo difuso. Quizá fobia.

Al estudio de la distancia aceptada entre las personas en las diferentes culturas se lo denomina proxémica.

No solo importa la distancia corporal, también se tiene en cuenta la forma de mirar a los ojos, el volumen del habla, el léxico usado.

Quizá ya hace más de medio siglo que los médicos no utilizan las manos para explorar el cuerpo del paciente.

En la década de 1970 se popularizó el uso de televisores, convocándonos individualmente a mirarlos, haciendo callar a quienes quisieran intercalar algún comentario.

En la década de 1980 incorporamos otra forma de distanciamiento. El virus VIH, causante del SIDA, puede controlarse utilizando preservativo. Para muchos es incómodo, pero de hecho, por razones de salud, tuvimos que distanciarnos interponiendo un aislante en nuestras relaciones íntimas.

Podría decirse que en la década de 1990 comenzó a crecer exponencialmente el uso de teléfonos celulares, gracias a los cuales todos hablamos y hablamos, no sabemos de qué, casi continuamente, pero, eso sí: alejados físicamente, reforzando la tendencia a tocarnos cada vez menos.

Aunque Louis Brown, la primera bebé de probeta, nació el 25 de junio de 1978, recién en la década del 2000 estamos ante la eventualidad realista de prescindir de los penes para fecundar a las mujeres cuando tienen deseos de ser madres.

Ginecólogos expertos, provistos de todo tipo de aislantes de la paciente (guantes, instrumentos, tapaboca), pueden fertilizar a quienes, cada vez en mayor número, prefieren evitar los inconvenientes de vincularse corporalmente con un semental.

Los juegos electrónicos más sofisticados funcionan a partir de órdenes verbales. Ya comenzó la era en que evitamos tocar algo que pudo haber tocado la persona encargada de la limpieza.

Como les decía: La tendencia entre los humanos es a tocarnos cada vez menos.

(Este es el Artículo Nº 2.143)


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