martes, 12 de noviembre de 2013

Causa de gestiones infructuosas


A veces fracasan nuestras gestiones porque creemos pedir ayuda, pero lo que realmente hacemos es descargar nuestra frustración contra cualquiera.

Este artículo también está vinculado con aquella antigua consigna que sigue diciendo «Conócete a ti mismo».

Si esta recomendación conserva su vigencia es porque continuamos desconociendo a nuestro mejor amigo (nosotros mismos).

Por ejemplo: comienza mi tarea diaria a la hora 5:35 del día lunes. Enciendo la PC y observo que no se conecta a Internet, por lo cual mi tarea se verá severamente obstaculizada.

Malestar, furia, frustración, insultos, meditación, búsqueda de alternativas, aumento de la ventilación y de la circulación sanguínea, ¿qué hago?, necesito derrocar a este gobierno que no me suministra ADSL en forma ininterrumpida, adelantaré la ingesta del sedante porque esto me pone muy nervioso, llamaré por teléfono a la compañía que me provee el servicio.

Una vez en línea, mis actitudes pueden ser dos:

1 - Pido, de muy malos modos, para hablar con el jefe, encargado, responsable. Mi tono sería más adecuado para el dueño de la empresa, el cliente más importante, el ministro de comunicaciones;

2 - Necesito que alguien de ustedes me ayude—, le digo a la voz que me atiende. «¿Qué problema tiene, señor?», me responde la voz. Le cuento brevemente, para no aburrirla. Entonces la voz deriva mi llamada a otro y a otro y a otro teléfono.

Casi todos los nacidos en la cultura occidental creen en el dualismo cartesiano, esto es, que el ser humano está compuesto por dos partes: un cuerpo y un espíritu.

Como es muy probable que usted integre la mayoría, resumo la idea diciéndole:

1 – Si llamo para desahogar mi furia sobre cualquiera estoy gobernado por mi amor propio (espíritu);

2 – Si llamo para pedir ayuda estoy gobernado por mi necesidad de ADSL (cuerpo).

(Este es el Artículo Nº 2.078)


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