martes, 16 de noviembre de 2010

Nos comportamos como perros y gatos

En un artículo publicado este año (1), les comentaba textualmente:

«Alguien ha clasificado los pensamientos de una forma muy simple:

— Existen pensamientos que funcionan de adentro hacia afuera; y

— Existen pensamientos que funcionan de afuera hacia adentro. »

En otras palabras: algunas personas ven lo que quiere ver (de adentro hacia afuera) y otras se someten a la evidencia de lo que registran sus órganos sensoriales (vista, oído, etc.).

Quienes pretendemos aceptar las cosas como son, nos guste o no nos guste, intentamos cancelar el impulso placentero de «ver lo que queremos ver».

Creo que los humanos tenemos ciertas mascotas para disimular algunas características condenables de nuestra especie.

Tanto los gatos como los perros, son polígamos y el macho abandona a su cría.

Efectivamente, los machos humanos también somos polígamos y abandonamos a nuestros hijos, mientras que las hembras, cuando son fecundadas, se ven en dificultades para afrontar las nuevas responsabilidades que se le avecinan, para mantenerse ella con sus hijos.

Nuestras mascotas mamíferas (perros y gatos), se reproducen cuando la hembra convoca a cualquier macho que esté cerca (entran en celo), uno o varios copulan con ella y luego desaparecen o no, pero el hecho es que no establecen un vínculo con ella y las crías que fecundaron.

Así somos los humanos, aunque claro, las normas legales y culturales pretenden deformarnos.

El casamiento es una institución social que intenta atar al hombre a la mujer para que no la abandone, para que la ayude, la proteja, en vez de hacer lo que su instinto le impone, esto es, fornicar con cualquiera e irse a buscar otras.

En suma: tenemos mascotas como representantes de nuestros verdaderos instintos y simultáneamente pregonamos que «los humanos no somos animales», lo cual, pese a quien pese, es falso: somos animales.

(1) La obediencia debida

●●●

3 comentarios:

Gabriela dijo...

Somos una especie de animales a la que se le llama seres humanos. Tenemos creencias, tradiciones, cultura, valores.
Así como nuestro aspecto físico ha cambiado a través de milenios, también lo ha hecho nuestro cerebro. Nuestro cerebro tiene gran plasticidad y por lo tanto nuestras conductas cambian velozmente, en comparación con otras especies.
Para que las costumbres de un perro cambien, tiene que haber un humano entrenándolo, lo mismo con el delfín, que es tan inteligente.
Nuestro punto de vista es el humano porque no puede ser otro. Pretender que nuestra corteza cerebral no ha evolucionado y somos una especie animal como cualquier otra, es mentirse.

Esteban dijo...

Vamo arriba! Hagamos lo que se le cante a nuestro instinto! El derecho nuestro termina donde termina el derecho nuestro.

Nicolás S. dijo...

Saquemos al animal
Saquemos a la horda
Violemos a las mujeres
Y matemos a las gordas!