jueves, 25 de noviembre de 2010

Los filósofos que me aguantan

Por algún motivo que desconozco, mis mejores amigos han sido quienes me ayudaron (y me siguen ayudando) a soportar el escalón que tengo dentro de mi cabeza entre lo que pretendo y lo que quizá pueda lograr.

Dicho de otro modo: mis mejores amigos me alientan a ser humilde y, por si eso fuera poco, toleran con inmensa paciencia que yo permanentemente me ponga soberbio y crea que poseo alguna información confiable (que tengo conocimientos, que «algo sé», que de algo podría estar seguro).

En realidad, de esos amigos amo su arista filosófica, porque son personas que han escrito libros, que han dado conferencias, que han criado hijos propios o ajenos, que han fracasado muchas veces, que han derramado litros de lágrimas, que alguna vez estuve con ellos o que jamás los vi en persona.

La rebeldía es una condición muy saludable porque es la que me permite mantenerme casi permanentemente desconforme con quienes tienen más poder que yo (políticos, religiosos, militares, cocineros, informáticos, lavanderos, cuidacoches, peluqueros, etc.).

Esa disconformidad es ambivalente, porque no puedo negar que molesta (y que por lo tanto, debería evitarla), pero tampoco puedo negar que si me gustara estar desconforme, estaría anulando el mecanismo del que dispone la naturaleza para que estas moléculas corporales que me conforman, sigan organizadas como para sostener el fenómeno vida que felizmente aún ocurre.

Mi cabeza funciona coherentemente la mayor parte del tiempo y esa característica de mi pensamiento colabora para que esté muy desconforme con mi ambivalencia.

Como digo, la disconformidad debe ser rechazada para potenciar ese disgusto vitalizante que mantiene organizadas mis moléculas.

En suma: tengo que sentirme mal (incómodo, desconforme, irritable) sin dejar de reconocer que ese malestar es saludable e imprescindible, pero simultáneamente, este reconocimiento no podrá ser tal que le aporte tranquilidad a mi existencia.

Blog complementario:

Vivir duele

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11 comentarios:

Evaristo dijo...

Acá no queremos vivir en paz porque nos identificamos con los héroes.

Iñaqui dijo...

Los escasos momentos en que mi cabeza funciona incoherentemente, alcanzan y sobran para dejar a todos desconformes.

Hugo dijo...

Sigo pensando que para sostener el fenómeno vida, hay que ser un fenómeno.

Alicia dijo...

La pureza no es humana. Es una idea de los humanos que no tiene su correlato en la realidad.

Rocío dijo...

Apenas con un gesto, el cuidacoches puede hacer detener a mi auto. Lo odio.

Robles dijo...

Le falta algún amigo que haya plantado árboles.

Luján dijo...

Con algunos amigos una se ve obligada a ser más tolerante que con otros.

Elbio dijo...

Si entre lo que quiere y lo que puede hay sólo un escalón, usted es un optimista.

Laura dijo...

Sea todo lo humilde que quiera, pero no deje de pensar en cómo ayudarnos para tener más dinero.

Violeta dijo...

Amo al que busca la verdad que sabe nunca podrá alcanzar. Lo amo en su búsqueda porque está llena de encuentros.

el oriental dijo...

Es horrible sentirse mal porque están de paro los anestesistas.