lunes, 6 de septiembre de 2010

Muchos amores únicos

«Amar» o «querer», son verbos ineficientes porque dan lugar a comunicaciones confusas y —por consecuencia—, a frustraciones, enojos y a la pérdida de algunos vínculos.

Amo a muchas personas, pero es notorio que a todos los quiero de forma diferente. Le ocurre lo mismo a los padres con sus hijos.

Son pocas las personas que se animan a confesar algo tan verdadero.

Por ejemplo, nunca oímos que alguien diga «Quiero más a mi hijo menor».

Nuestro amor por el otro está inspirado por este, pero no mediante un acto voluntario que provoque y dirija nuestro sentimiento hacia él.

Tenemos acá una causa importante de la ineficiencia comunicadora del verbo: una mayoría cree que ama a alguien voluntariamente y que es amado porque hace lo necesario para que lo amen.

El afecto entre dos personas, surge porque existe una atracción, muy fácil de observar pero sin causa conocida.

Por otro lado, alguien puede decir «amo a Patricia», «amo a Ernesto», «amo a Dinamarca», «amo al idioma francés» y «amo a las motos BMW».

Está claro que esta persona tiene sentimientos muy diferentes, a pesar de que siempre usa el mismo verbo. El verbo «amo», en cada expresión, tiene significados muy distintos.

Para que el verbo querer (o amar) pierda esta particularidad de generar confusión, tendríamos que construir una nueva herramienta lingüística, que podríamos llamar «el verbo específico».

Ejemplos de «verbos específicos», serían: «quiero-a-Patricia», «quiero-a-Ernesto», «quiero-a-Dinamarca».

Ninguno de ellos es sinónimo del otro. Son todos verbos únicos, de uso exclusivo y —sobre todo— de uso excluyente, porque no podemos decir «quiero-a-Mariana» utilizando el verbo «quiero-a-Jovita».

En suma: como el amor es un sentimiento inspirado por un único objeto amado y como en la vida tenemos muchos amores únicos, necesitamos que la realidad afectiva pueda comunicarse de forma específica.

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11 comentarios:

Maruja dijo...

Nada más cierto. Cada amor es único.

Celina dijo...

No me sirve que me vengan con que yo soy uno de los amores únicos. ÚNICO ES UNO SOLO.

Anónimo dijo...

Una cosa es querer de forma diferente y otra es querer más o menos; esta es sólo una de las formas diferentes en que se puede querer. Lo que digo es obvio y todos lo saben, pero ahora no lo voy a borrar.

Andrés dijo...

Si fuera hijo único capaz que podría admitir frente a mi mismo que quiero más a un hijo que a otro, pero no siéndolo me resulta imposible, ya que eso me lleva a pensar que a mis padres les pudo haber pasado lo mismo.

Soledad dijo...

Me he pasado haciendo cosas ineficientes para que me amen. Ay de mí!

Raúl dijo...

Patricia es sinónimo de Ernesto, si y sólo si, Patricia era antes Ernesto.

Elena dijo...

Ya que cada vez nos volvemos más estúpidos, necesitaríamos inventar una nueva palabra para cada vínculo afectivo. Por ej: amo-a-Ernesto podría decirse amoer; amo-a-Patricia, amopat, amo-a-Dinamarca, amodi. En caso de que además de amar al citado país, ame también a Diego, amo-a-Diego podría decirse amodie. Es fácil.

Cacho dijo...

Me parece más práctico reunir a todas las mujeres en el living y decirle específicamente a cada una cuánto se la ama. En un rato se comunica todo, y la que no esté de acuerdo que dé la cara.

Celeste dijo...

Cacho es un grosero y un odioso machista!

Martín dijo...

A mí me resulta difícil decidir si amo más a mi madre o a mi padre, a pesar de que los adultos se encargan de hacerte esa pregunta cuando sos chico.

Nelson dijo...

Para odiar no necesitamos un verbo específico porque nadie se pone celoso.