miércoles, 9 de junio de 2010

Impartir justicia es imposible

En artículos anteriores (1) les comentaba que los humanos tenemos la tendencia a suponer que lo que necesitamos, deseamos y pensamos, es lo único posible. Con este criterio, suponemos que todos aman a quienes amamos y eso nos hace arder de celos.

En un segundo artículo (2), lo decía desde otro punto de vista: en la creencia de que los demás necesitan, desean y piensan idénticamente a nosotros, encomendamos la satisfacción de una aspiración personal en alguien diferente, con otros criterios, otra forma de ser.

Hace milenios que los legisladores piensan cómo terminar con los daños irreparables que provocan las acciones delictivas de algunos seres humanos.

Inicialmente, existían el régimen de la represalia ejemplarizante. Aunque este criterio aún existe en nuestras mentes, ha dejado de usarse. Por ejemplo, si alguien robaba una gallina o causaba una ofensa al honor, o lo que fuera, el arancel básico para reparar el daño o el ultraje, era la muerte del victimario.

Luego, la humanidad avanzó y creó la Ley del Talión, ideal por su sencillez: «Ojo por ojo, y diente por diente». De esta forma, quien robó una gallina, tenía que devolverla; quien ofendió, tenía que pedir, perdón.

En el año cero de nuestro era, Jesús Cristo dulcificó aún más la justicia, pero se extralimitó al punto de perder seriedad. Nadie en su sano juicio cumple la propuesta simplificada en la frase: «Si te golpean una mejilla, pon la otra».

Actualmente, en la creencia de que todos necesitamos, deseamos y pensamos lo mismo, ordenamos a nuestros representantes legisladores que impongan aquellas sanciones que atemorizan (disuaden, inhiben) a los ciudadanos, que por algún motivo, nunca delinquen.

El razonamiento popular (luego convertido en ley) es: «Lo que no me gusta para mí, no le gustará a los delincuentes». ¡Error! Nuestras necesidades, deseos y pensamientos, son muy diferentes.


(1) Los amantes de mi cónyuge

(2) ¿Delegar o abandonar?

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11 comentarios:

Lic. A. Z. dijo...

Tomar al pie de la letra el mensaje de Jesús es sólo posible si uno se confina a vincularse con un pequeña comunidad religiosa (y ni aún así). Salir al mundo enarbolando las ideas de Jesús es como nadar en contra de la corriente. Díficilmente lograrás avanzar en algún sentido; será peor, te considerarán loco o bobo.
Los que se dicen cristianos son gente muy difícil de comprender. Existe una enorme distancia entre la ideología y las creencias a las que adhieren y su comportamiento en la vida diaria. De algún modo podríamos decir que están escindidos.

Laura dijo...

Algunas mujeres suponen que sus maridos son unos desamorados porque no disfrutan de pasear junto con ellas mirando las vidrieras del Shopping.

Javier dijo...

Me parece que la ley del Talión era bastante sangrienta. Todo dependía de cuál haya sido la ley infingrida. Por ej, un homicidio se pagaba con otro homicidio; de un inocente, por supuesto.

Luis dijo...

El mundo que habitan los delincuentes es un mundo diferente. Lo que para la mayoría puede ser un motivo de vergüenza o tormento, para quienes habitan ese mundo puede llegar a ser un motivo de orgullo y poder. Un modo de vida, quizás él único percibido como posible (y a mucha honra, pensarán algunos de ellos).

Magela dijo...

Apoyándome en lo que dice Luis, ahora comprendo por qué las medidas disuasivas pueden ser contraproducentes en muchos casos (no sé si en la mayoría, pero sí en buena parte de ellos). Cuanto más controles tenga que sortear el delincuente, más valorados serán sus logros en su entorno de pertenencia.

Leticia dijo...

Como siempre, hay una máxima
que sintetiza estas ideas equivocadas: "no le hagas a otros, lo que no te gustaría que te hagan a ti". Eso es un disparate. Les doy un ejemplo bien claro: puede existir un hombre que desee tener sexo conmigo y a su vez yo no quiera tener sexo con él. Si yo le hiciera a él, lo que no me gustaría que él me hiciera a mí, creo que el hombre estaría muy contento.

Maribel dijo...

La mayoría huimos de la violencia, pero no somos todos iguales; para otros está incorporada a su vida como para mí puede estarlo la bicicleta fija.

Jacinto dijo...

Vio que todos los súper héroes de la ilustración, están parados en una postura tal que sobresale hacia adelante la zona de la pelvis.
Habrá allí algún mensaje subliminal?

Angelina dijo...

Pensemos en la música. No todos deseamos el mismo tipo de música, no?

Amanda dijo...

Hace milenios que los legisladores piensan cómo terminar con los daños irreparables que causa la delincuencia. Por su parte, la policía y sus víctimas piensan cómo terminar con los delincuentes, los jueces piensan cómo impartirles justicia, los psicólogos, psiquiatras y trabajadores sociales piensan cómo rehabilitarlos, algunos artistas, así como algunos mecánicos, carpinteros y panaderos, buscan darles recursos para incertarse socialmente cuando salgan de prisión, los inspectores extranjeros buscan que no sufran asinamiento, sus madres que la prisión no esté demasiado lejos, de manera que les sea posible visitarlos, loz hijos de los reclusos piensan como ocultar que tienen a uno de sus padres en la cárcel... y si seguimos pensando podemos continuar y continuar.
Son muchos los puntos de vista, y todos muy difíciles de conciliar.

Anónimo dijo...

Ud siempre se jacta de ser hasta exesivamente sincero, ¿por qué no dice ahora que todos queremos matar a los delincuentes?