jueves, 21 de mayo de 2009

La barbarie doméstica

Hace unos días que quiero decirte algo pero no sabía cómo hacerlo.

No es que ahora sepa, pero como me parece que es urgente, …

El tema es el siguiente: Tu has pensado hasta ahora que preocuparte por mi felicidad es algo que no te concierne y te entiendo porque así piensan una mayoría, pero el hecho es que acá hay un error: Sí te concierne.

Trataré de explicarte por qué.

Nosotros estamos en contacto muy frecuente y por mi naturaleza, no me resulta indiferente estar bien o mal. En esto soy como todo el mundo.

¿Recuerdas cómo nos reímos de la torpeza bestial de Bush cuando nos dijo al resto de la humanidad que después del ataque a las Torres Gemelas, “o están con nosotros o están con el terrorismo”?

Creo que nos burlamos de él porque ya tenía mala fama pero también nos reímos porque algo nos hizo un click en nuestros corazones.

Lo que te quería decir es que todos tenemos una postura parecida a la de Bush respecto a quienes parecen no colaborar con nuestra felicidad, con nuestro bienestar.

En principio y para no tener problemas, nos hacemos los distraídos con los que nos tratan con indiferencia y aplicamos nuestra mayor diplomacia con quienes directamente nos molestan, pero mira que en el fondo de nuestro corazón las cosas suceden de forma más agresiva, más brutal, más violenta, más al estilo Bush.

Te diría más: los cristianos no son tan angelicales cuando recomiendan que ames al prójimo como a ti mismo. Deberían agregar: «Ámalo porque te conviene».

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18 comentarios:

Leticia dijo...

A mis padres los quiero un poco por miedo a que me corten los suministros. Pero es sólo una parte. También los quiero porque los quiero.

Pirandello dijo...

Me hace gracia pensar en una situación amorosa en la que un mafioso con ametralladora amenaza a su amante para que lo ame o la cuece a tiros.

Fulana de Tal dijo...

Lo que usted dice es que aunque sea disimuladamente, las personas EXIGIMOS ser queridas (bien tratadas, consideradas, admiradas, reconocidas).

Si es esto lo que quiso decir: estoy con usted.

Diego Miranda dijo...

Rescato la idea de que Bush es un tipo como nosotros pero que en este caso no fue lo suficientemente hipócrita como lo son la mayoría de los hiper-poderosos.

La modestia de los hiper-poderosos tiene como único objetivo ablandarnos para que nuestra resistencia no les haga gastar muchos recursos en hacer lo que se les antoja con nosotros.

Mónica Zipitria dijo...

No soy experta en estilos literarios, pero este artículo no parece escrito por el Lic. F.Mieres.

¿Está delengando? ¿Se cansó? ¿Está enfermo o descansando?

Élida Panis dijo...

Me parece que ud ve en el amor una forma de violencia doméstica.

Rogelio Mas dijo...

Si decimos que el amor es siempre interesado, eso puede dar lugar a la confusión. Lo que normalmente entendemos por amor interesado es aquel vínculo que bajo la apariencia del amor esconde intereses económicos. Que los intereses económicos puedan formar parte del amor, es otro asunto porque ahí partimos de haceptar que el vínculo amoroso existe.

Roque dijo...

Bush no pedía colaboración con la felicidad del pueblo norteamericano, él exigia alianzas para enfrentar al enemigo.

Roberto dijo...

¿A quién le puede interesar vincularse con alguien que es indiferente a nuestras necesidades? Más vale solo que mal acompañado.

Florencia Gatti dijo...

Toda conducta está motivada por un interés y pienso que ocultarlo sólo complica las cosas.

Rulo dijo...

No entiendo por qué los cristianos hacen tanto incapié en "dar de forma desinteresada". Serían más claros si dijesen "dar con intereses positivos"

Natalia dijo...

No entiendo de qué está hablando el Rulo ¡podrían ser más claros por favor!

Marita dijo...

Trato de no incentivar a mis hijos para la violencia, aunque me doy cuenta que no se van a hacer respetar si no responden con agresividad cuando los agreden. Al piñazo no se le puede responder avisándole a la maestra.

Judith dijo...

Si hay amor no hay indiferencia. No se puede amar sin que la felicidad del ser amado nos concierna.

Lorenzo Escardó dijo...

¡Cómo va a amar si no se preocupa por el otro! ¿Se puede decir que los padres aman a sus hijos si no se preocupan por ellos?

Guyunusa dijo...

La persona que escribe esta carta entiende que debe aceptarse la indiferencia. Yo lo veo al revés, valoro a las personas que se comprometen con su entorno.

Nuria Costa dijo...

No se puede obligar a otro a que te ame, en esos casos más vale que cada cual siga por su lado.

Marysol dijo...

En este texto lo que se está diciendo es que si te interesa una persona, conviene que te ocupes de ella.