
Sin embargo la mayor preocupación se instaló entre sus seis colaboradores inmediatos quienes temieron lo peor.
Desde que él formó este equipo en 1916, el progreso económico no se hizo esperar. Tinelli generaba devoción entre sus pacientes y los seis médicos que trabajaban con él vieron llenarse sus consultorios de la noche a la mañana con las derivaciones que don Giacomo les hacía.
Las pacientes lo obedecían con sumisión perruna y eran agentes publicitarias poseídas de una devoción casi mística.
Tan es así que dos de sus socios habían empezado a formar su propio equipo para derivar a su vez a las pacientes que no podían atender.
Las derivaciones tenían su precio. La cuenta del médico jefe se engrosaba semana a semana con los pagos que hacían los socios.
Se comentaba que su fortuna era enorme y que fue generada en su totalidad por la extraña dependencia que tenían las pacientes.
Cuando los socios se reunían con sus esposas, lo hacían de forma clandestina porque don Giacomo se las había prohibido. Sin embargo, existía una gran preocupación porque si algún día él faltara, rápidamente verían caer sus ingresos a los niveles que tuvieran antes de integrarse a la afortunada élite.
El Jefe guardaba celosamente la fórmula que mantenía a las pacientes en ese estado de sumisión tan beneficiosa económicamente.
Un día recibieron un electrizante mensaje telefónico de la asistente del Jefe. Estaban siendo convocados urgentemente a la sala de tratamientos intensivos donde se encontraba desde hacía casi una semana.
En un gesto de bondad y ternura sólo comprensible en un doctor Tinelli moribundo, confirmó que se encontraran los seis en torno a su cama y les contó que la técnica que había descubierto a principio de siglo consistía en provocar en las consultantes bocio para justificar una extirpación parcial de la tiroides y/o nacimientos por cesárea y/o extirpación del útero.
Esa fue la fórmula que comenzaron a aplicar los seis médicos y que seguramente legaron o vendieron a futuras generaciones, con el mismo nivel de discreción y rentabilidad.
Seguramente usted conoce alguna mujer que ha sido alcanzada por esta estrategia médico-comercial.
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