martes, 27 de marzo de 2012

El instinto de conservación colectivo

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Tanto la obediencia a Dios como los traumas infantiles suelen aprovecharse para disminuir nuestra responsabilidad.

«Comportarse como Dios manda» significa en nuestras culturas hispano-judeo-cristianas reconocer explícitamente, difundir entre quienes quieran escucharlo, que obedecemos al Todopoderoso con una obediencia irrestricta.

Tomo estas dos últimas palabras tan importantes (obediencia irrestricta) para traer a nuestro recuerdo la doctrina de la «obediencia debida», según la cual los militares están obligados a cumplir las órdenes de sus superiores.

Después de concluido un gobierno militar suele ser difícil el retorno a la democracia porque los militares ocultan sus abusos de poder alegando la mencionada doctrina de «obediencia debida».

Lo que me interesa resaltar en este artículo es que tanto los religiosos, como los militares y el público en general, aprovechamos todas las oportunidades disponibles para no asumir la responsabilidad de nuestros actos.

Es por eso que, desde cierto punto de vista, la creencia en Dios y la correspondiente actitud sumisa, subordinada, cumplidora de sus mandatos, cuenta con la ventaja de aligerar el peso de la culpa porque siempre es posible encontrar argumentos aparentemente racionales que justifiquen o al menos formulen atenuantes para los actos más condenables.

Pero no es este el eje temático del presente artículo, sino un simple prólogo para terminar concluyendo que el psicoanálisis suele ser usado para quitarse las culpas y alentar una conducta antisocial, pues el manido argumento de los traumas infantiles es aplicado indiscriminadamente cuando la ocasión lo requiere.

El psicoanálisis no cree en el libre albedrío (1), cree en el determinismo, supone que somos actuados por factores naturales pero también cree que por más entendible que sea una acción condenable de un individuo, la sociedad actúa legítimamente cuando implementa acciones represivas, disuasivas y hasta punitivas, porque el instinto de conservación de la especie (2) está jerárquicamente por encima de los derechos individuales.

(1) Blog que concentra todos mis artículos que refieren al Libre albedrío y al Determinismo

(2) Blog que concentra todos mis artículos que refieren a la Conservación de la especie.

(Este es el Artículo Nº 1.524)

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10 comentarios:

Ernesto dijo...

Que la conservación de la especie está jerárquicamente por encima de los derechos individuales, es una idea... podría decirse socialista, que comparto -aunque con ciertos reparos- con usted.

Luis dijo...

Los traumas infantiles explican conductas, no más que eso. La responsabilidad nunca deja de existir. Es muy positivo que así sea. De no hacernos responsables estamos bajando los brazos. Hacernos cargo de la responsabilidad implica actuar para ayudarnos, tanto a nosotros mismos como a los demás.

Enrique dijo...

Obedecer conlleva los beneficios y los perjuicios de la dependencia.

Sandra39 dijo...

Por lo que dice Ernesto, creo que es más importante preservar los derechos a la vida, la salud, la vivienda y la educación, de todos y cada uno de los individuos, que elevar el nivel de vida.
No sé a qué se refiere Ernesto con los reparos que dice tener. En mí los reparos tienen que ver con el cuidado de respetar y no coartar las libertades.

Susana dijo...

A veces se une erróneamente el amor y la obediencia. De pronto eso viene de la obediencia a dios, porque amor y obediencia a dios van unidos. Un ejemplo es lo que sucede con la mujer que sigue asociando a su concepto de amor, la obediencia al hombre.

Anónimo dijo...

Ser responsable me agota.

Lucas dijo...

La ventaja que tiene comportarse como dios manda, es que habrán unos cuantos que estarán de acuerdo entre si y mantendrán conductas más o menos uniformes.

Clarisa dijo...

Así que el psicoanálisis no sólo nos condena al determinismo, sino que además nos enfrenta con lo que somos y nos dice ASUMILO!

Silvia dijo...

Prefiero suponer que soy actuado por factores naturales a aterrorizarme pensando que me actúan factores sobrenaturales.

Nazareth Inglese dijo...

Lo que a Silvia le asusta
a otros les encanta.

En lo sobrenatural
muchos se sienten
en su salsa.

Y más vale callar,
porque aún es tanta
nuestra infinita
ignorancia!