martes, 14 de diciembre de 2010

Libertinaje programado

Se acercan las tradicionales fiestas de fin de año y el teclado emocional se altera reversiblemente. Después del día de Reyes (7 de enero), las emociones retoman sus lugares e intensidades habituales.

Un fenómeno parecido ocurre en Carnaval. Durante varios días queda autorizado un cierto desenfreno con dosis de inmoralidad y libertinaje.

En otros artículos (1) les conté que nuestra psiquis está diseñada y funciona como una casa, en la que habita un loco (inconsciente), un juez-policía (superyó) y un señor muy serio y laborioso encargado de dialogar con la realidad exterior a la casa (yo).

Freud no inventó nada. Su mérito fue organizar conocimientos que ya existían desde siempre.

Puedo decir un poco más: nadie inventa nada pues todas las innovaciones no son más que la readaptación (a veces muy creativas, eso sí) de cosas que ya existen en la naturaleza.

Así como Freud nos organizó los conocimientos como para entenderlos bajo el título de psicoanálisis, otros inventaron la figura del síndico.

Un síndico desempeña las mismas tareas que el superyó en nuestra mente, porque tiene a su cargo inspeccionar (supervisar, controlar) lo que ocurre en una empresa cuya gestión es particularmente importante para el resto de la sociedad.

El superyó es una parte de nuestra psiquis que nos controla para que seamos buenos ciudadanos y evitemos perjudicar a los demás. Es por el superyó-síndico que cumplimos con los preceptos morales o nos sentimos culpables.

A pesar de que este rol (síndico-superyó) parece muy severo, no lo es tanto.

Ese personaje psíquico o social, sabe que cada tanto tiene que permitir que aflore la locura, que el inconsciente tome las riendas de la convivencia, que se desahoguen los deseos prohibidos.

Sin estas descompresiones ocasionales, el individuo o el colectivo, se enferman, se deprimen, se angustian, se rebelan.

(1) Maqueta de una psiquis

Violencia amorosa

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11 comentarios:

Tania dijo...

Ahora me doy cuenta por que tantos psicólogos se toman las vacaciones en febrero.

Lola dijo...

La licencia es para ser licensioso, Licenciado.

Maná dijo...

La figura del síndico es atemorizante apenas se recorta en la puerta.

la gordis dijo...

Odio que la descompresión termine en descompensación.

el oriental dijo...

Ahora nuestro Carnaval dura un mes pero se ha vuelto una fiesta familiar.

Isabel dijo...

A mí me pasa como a la gordis. Cuando descomprimo me desbordo y termino ahogada en lágrimas.

Cacho dijo...

El día que el inconsciente tome las riendas de la convivencia, nos vamos todos al carajo.

Marta dijo...

A veces el síndico lo único que pide es que se recoja la basura.

el guardavidas dijo...

El deseo es el único que cuando se desahoga, se muere.

M. Eugenia dijo...

Busqué en las obras completas de Freud y no encontré al
superyó-síndico.

Margot dijo...

Las empresas desorganizadas, responden a un yo débil.