sábado, 18 de diciembre de 2010

Las noticias de nuestra infancia – 4

Para este cuarto artículo de la serie (1), le toca el turno a un tema tan fascinante como es la sexualidad y el erotismo.

Compartiré con ustedes algunas hipótesis sobre porqué ciertas noticias actuales, nos llaman tanto la atención y eventualmente nos alarman desproporcionadamente.

La palabra clave es seducción.

No quedan dudas sobre la sexualidad infantil. Nacemos con deseos sexuales.

No quedan dudas sobre la represión de la sexualidad que imponen nuestras culturas.

Así es imposible tramitar esta necesidad (orgánica y de la especie) con tanta naturalidad como lo hacen nuestros compañeros de otras especies.

Este conflicto se expresa de múltiples formas, aunque en los hechos todas ellas podríamos agruparlas bajo un mismo título: neurosis.

Los niños se masturban y la vergüenza del adulto que lo observa, genera un estado de ánimo en el pequeño que yo no sabría cómo describir, pero que para definirlo en pocas palabras, tiene algo de culpa, de sentirse un monstruo, de que su vicio puede costarle la expulsión del hogar.

A partir de esta gran preocupación —teniendo en cuenta su mínima capacidad para enfrentar sus temores—, surgen en él fantasías que lo alivian.

El pequeño imagina que uno o más adultos lo seducen, lo excitan sexualmente y que esa es la causa de sus prácticas masturbatorias condenables.

Con su imaginación, trata de suponer que no es un degenerado monstruoso (como parece sugerirle la actitud escandalizada de los adultos), sino que es la víctima de un abuso sexual (seducción).

Este drama infantil, archivado en el inconsciente, luego sale a luz cuando oímos noticias que refieren, por ejemplo, a:

— abuso y acoso sexual, como es de suponer por la identidad de los fenómenos y las propias fantasías de seducción;

— toma y cautiverio de rehenes;

— secuestro;

— estafa (en tanto constituye una seducción depredadora).

(1) Las noticias de nuestra infancia – 3

Las noticias de nuestra infancia – 2


Las noticias de nuestra infancia – 1

●●●

11 comentarios:

Elbio dijo...

Estos últimos cuatro artículos están especialmente interesantes.

Isabel dijo...

Ojo que el abuso sexual hacia los niños es más común de lo que pensamos.

Alicia dijo...

También es posible que el copamiento despierte estas fantasías infantiles.
Además la palabra copar se parece a la palabra copular.

Ingrid dijo...

La actitud escandalizada de los adultos, también sugiere dificultades en el manejo de la sexualidad del adulto, cuando se enfrenta a un niño. Es muy probable que el pedófilo no logre reprimir algo que en el neurótico, está enterrado en el fondo de nuestro inconsciente.

Alejandra dijo...

El asiento de mi bicicleta me proporciona grandes satisfacciones. Por eso no la uso cuando el tránsito está muy congestionado; tengo miedo de distraerme.

Filisbino dijo...

El contacto del recién nacido con el cuerpo materno, va despertando sus zonas erógenas, pero me quedan dudas respecto a si nacemos con deseos sexuales.

Rosana dijo...

Con respecto a la duda de Filisbino, opino que el deseo sexual se transmite filogenéticamente y se manifiesta desde las épocas más tempranas en el cachorro humano.

Laura dijo...

Nuestra cultura tiene una forma de reprimir la sexualidad un poco extraña. A través de los medios visuales se la estimula bastante. Es una campaña dirigida especialmente al hombre; no porque se muestra más a la mujer (la mujer también exita a la mujer), sino porque creo que al hombre el sexo le entra más por los ojos. Por qué se estimula especialmente a los hombres? No tengo idea.

Cacho dijo...

A más de una le gustaría ser secuestrada.

Lola dijo...

En qué momento el acoso sexual se volverá molesto?

Graciela dijo...

La erotomanía lleva a términos delirantes el deseo de ser amado, y lo convierte en una certeza acompañda de componentes persecutorios.