martes, 4 de octubre de 2011

Amor + envidia = divorcio

Las mujeres quieren ser madres pero amar al padre de sus hijos es algo más difícil porque lo envidian (1).

Es razonable pensar que el poder es deseado por todos.

Cuando otros nos obedecen tenemos la sensación de que nuestra existencia está mejor asegurada y que las posibilidades de sufrir disminuyen a un nivel menos preocupante.

Quienes han llegado a tener poder afirman que eso no es cierto, que cuando lo tuvieron en realidad se sintieron más esclavos, responsables, vulnerables y abusados por los «débiles».

Pero eso es lo que ellos dicen. Por nuestra parte, quienes no tenemos poder estamos autorizados para imaginar, soñar y delirar con lo que queramos.

Por lo tanto, sea cierto o no, usted y yo podemos afirmar que tener poder es agradable y que no tenerlo es desagradable.

Los varones, con y sin poder, tenemos más poder que las mujeres simplemente porque nuestros cuerpos son más grandes y tenemos mejor desarrollado el esqueleto muscular.

Porque el sentido de la vista es el más importante, ocurre también que nuestros genitales (el pene y los testículos) son más visibles que los genitales femeninos (vulva, vagina, útero).

Por lo tanto es lógico imaginar que nuestra cabeza simbolizadora, tiene una asociación automática entre pene y poder.

De esta forma llegamos a la conclusión casi universal según la cual el pene es símbolo del deseable poder. Como el «falo» (2) es lo que simboliza al pene real, queda más armónico decir que todos deseamos «el falo», para decir que todos deseamos el poder (como dije al principio).

Como el pene es el portador del semen y las mujeres desean ser madres, tienen que amar lo que en realidad envidian (el poder-falo-pene).

En suma: ellas quieren ser fecundadas pero les resulta perturbador amar al padre de sus hijos, porque lo envidian.

(1) Blog La envidia 

(2) El psicoanálisis no tiene especial interés en el pene anatómico pero sí se interesa por el «falo» en tanto representa a las fantasías inconscientes que dinamizan la psiquis (complejo de Edipo, erotismo, sexualidad).

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12 comentarios:

Clarisa dijo...

Para peor, ellos también envidian a sus esposas porque pueden gestar.
Por eso la pareja es imposible.

Laura dijo...

Si envidio de manera inconsciente, cómo puedo estar segura de que envidio?

Estela dijo...

Puede que nos parezca que no deseamos el poder, pero cuando alguien que está en nuestro mismo nivel jerárquico, nos manda, no nos gusta. En general preferimos mandar a ser mandados.

Rulo dijo...

Para que a uno le guste que lo manden, tiene que estar medio enfermo.

Germán dijo...

A muchas mujeres les gustan los hombres poderosos.

Javier dijo...

Cuando otros nos obedecen satisfacen nuestras necesidades. Eso es tan reconfortante como ser alimentado cuando se tiene hambre.

Oriente dijo...

Que a las mujeres les gusten los hombres poderosos no significa que no los envidien. Ambos sentimientos pueden darse conjuntamente.

Mirna dijo...

Todos tenemos alguna cuota de poder.

Lorena dijo...

Amar siempre es difícil...

Manuel dijo...

Los poderosos son odiados cuando ascendieron pisando cabezas.

Ernesto dijo...

El poder convertido en tiranía, es violento y genera violencia.

Facundo Negri dijo...

Las posibilidades de sufrir están a la vuelta de la esquina.