domingo, 14 de agosto de 2011

Historia pasional poco documentada

Antonieta era una mujer temperamental como tantas de las que tuvieron la suerte o la desgracia de vivir los convulsionados tiempos de la Revolución Francesa.

Su familia nunca fue tenida en cuenta por los encargados de arreglar las equivocaciones humanas en menos de quince días.

La pasión también llegaba a los varones, ya sea en forma de entusiasmo o de miedo o de miedo entusiasmado.

Antonieta notó un cambio significativo en su entorno: las personas hablaban con un mayor caudal de voz y en el bullicio popular ahora se oían más voces femeninas.

Lo más importante para ella eran el amor, los afectos, la paz. Veía los acontecimientos políticos como si le ocurrieran a un personaje creado por su imaginación.

Según puedo leer en su diario, agregaba comentarios a distintas horas sobre las sensaciones en su cuerpo cuando estaba con su esposo.

Imagino por sus descripciones a un hombre callado, trabajador y con reacciones ambivalentes ante las demostraciones amorosas de Antonieta. Sin embargo ella estaba muy segura de la devoción del marido.

Me llamó mucho la atención el hábito de practicarle una felatio diaria y matinal. El hombre recibía ese regalo para comenzar una larguísima jornada laboral.

Antonieta estuvo postergando el embarazo que le pedían sus padres anhelantes de convertirse en abuelos. No se sentía preparada.

La letra femenina y caligráfica cambió el día 1º de enero de 1796. Modificó la inclinación, la presión sobre la pluma y aparecieron algunos borrones por primera vez.

Los textos son breves y triviales pero dos días después describe furiosa una discusión con él.

Me parece verla disponiéndose a reiterar el sexo oral y disgustarse con la frustrante indiferencia del pene.

Cuenta en pocas palabras su furia al ser acusada de brindarle placer erótico sólo para manipularlo, para disminuir su tensión libidinal durante el resto del día y evitar una infidelidad, sin contar con la resiliencia demostrada con otras mujeres.

Una anotación desencajada de los renglones y con pésima caligrafía informa de un doble crimen pasional, sin aclarar quién fue el homicida y quién el suicida, aunque juraría que la letra es de Antonieta.

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10 comentarios:

Clarisa dijo...

La foto es bellísima! Y el título del cuento también...

Evaristo dijo...

A veces se dice más con lo que se calla.

Ma. Eugenia dijo...

Qué hacían las mujeres que le mostraban resiliencia? Se adaptaban a él en condiciones adversas?

Julieta dijo...

Es muy frustrante la indiferencia de un pene ante el sexo oral. Cualquier mujer espera que ante esos mimos, hasta la poronguita más dormida se despierte.

Germán dijo...

Uno nunca termina de enterarse acerca de los oscuros motivos que tiene una mujer, para practicar una fellatio.

Nazareth Inglese dijo...

Ese marido
no es muy devoto;
ay! Antonieta,
búscate a otro!

Irene dijo...

Me mató con lo del doble crimen pasional. Así que tenemos a un homicida que realiza dos crímenes, y a un suicida. Pero Julieta no murió porque luego documenta lo sucedido... o lo que aparece en el diario íntimo es anterior al crimen? Contando con que las anotaciones son posteriores al crimen, puede que el homicida se haya quitado la vida después de matar a dos personas. Capaz que esas dos personas eran el marido de Antonieta y su amante (un bufarrón sin escrúpulos). Quizás lo que motivó el crimen fue el odio que sentía un pobre muchacho, perdidamente enamorado de Julieta, hacia el marido que no la merecía porque la engañaba vilmente, usándola como pantalla para sus prácticas homosexuales. Es entonces este muchacho, el que mata al esposo de Julieta y al bufarrón de turno, para luego quitarse la vida.

Cacho dijo...

Las mujeres temperamentales no deberían casarse.

Marcia dijo...

La hermana de Antonieta vivía otros dramas. Unida al movimiento popular, participó de levantamientos y revueltas. Amó a los hombres con los que peleaba, y se entregó a cada uno de ellos en cuerpo y alma; hasta que perdió la vida en una sucia callejuela parisina.

Abélard dijo...

sábado 27 de diciembre de 1795.-

Francoise apenas ha desayunado y se ha largado al trabajo. Ha requerido de mí con gran urgencia. Apenas derramó su semen en mi boca, apartó mi cabeza tomándome por el pelo. Le he visto abrochar su camisa y atarse el pelo con la misma rudeza que ha tenido para conmigo. Le amo tiernamente y temo por su vida.


Acabo de copiar del diario de Antonieta un pasaje que empero revela la complejidad de su alma. Sé que no agrega elementos a la historia que nos ha relatado Don Mieres. Sucede que el resto del diario se ha estropeado. Aparece quemado e ilegible. Espero sepan disculpar mi fracaso a la hora de intentar develarles mayores secretos. El fuego de la metralla ha herido las páginas del manuscrito, y es así que la historia de Antonieta pertenece hoy al oscuro mundo de la especulación y el misterio.