jueves, 18 de diciembre de 2008

El infierno de la libertad

Un doble discurso nace por necesidad y no por malevolencia. Tenemos necesidad objetiva de ser incoherentes.

Una de las incoherencias más necesarias (y por lo tanto más populares) es la que hay entre lo que se pregona y lo que se hace.

Alguien puede defender acaloradamente la libertad irrestricta pero en su vida privada impone reglas muy severas a quienes dependen de él o busca situaciones en las cuales sus propias libertades se ven recortadas.

Quizá sea bueno tener en cuenta estos hechos inevitables, es decir, que necesitamos tener un doble discurso, que necesitamos ser incoherentes y que la libertad es buena pero «hasta por ahí no más».

Cuando tenemos plena libertad nos convertimos en responsables absolutos de nuestros actos, mientras que si estamos supeditados a los límites que nos impone un régimen autoritario, podemos sentir el alivio de que lo que salga mal es culpa del régimen y no propia.

Por otro lado, nuestra cultura incluye como méritos personales la responsabilidad. Muy bien, aceptemos que sería bueno que las personas seamos todas muy responsables pero de ahí a suponer que lo somos por naturaleza es un error.

Como queda lindo ser responsable, tenemos que decir y hasta pensar que lo somos, pero esto no es así, por eso no tenemos más remedio que tener un doble discurso. Por necesidad y no por malevolencia.

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18 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy tranquilizador lo suyo.

Anónimo dijo...

Alguien decía que el pez no sabe que está húmedo, queriendo significar que cuando uno tiene una vida siempre sobrecargada por la responsabilidad, No se da cuenta que anda con una mochila demasiado pesada.

Anónimo dijo...

Este es un regalo de navidad: Un psicólogo me autoriza a ser incoherente, ¡justo a mi! ¡Gracias Licenciado! ¡Qué Dios se lo pague! Soy otro.

Saludos para todos y todas.

Anónimo dijo...

Acá no se puede ni mencionar, pero cuando estaba Pinochet las cosas andaban mejor. Le guste a quien le guste.

Anónimo dijo...

Alguno de los dos padres tiene que ser fornido como para resistir el embate de demandas de la prole. Los que dicen sí a todo son un desastre.

Anónimo dijo...

Estoy con mucha bronca. Hasta con odio, diría sin equivocarme. ¿Qué genera ese odio? Practicar la tolerancia, es decir, soportar las incoherencias ajenas, con las esperanza de que también conmigo sean tolerantes. Pero no funciona así. El que tiene vocación de intolerante y no puede ver sus propias incoherencias, tiene una lupa gigante para ver las ajenas. Nunca podrá devolver tolerancia, ni reconocer que se es tolerante con su persona.
Sinceramente, nuestro mundo está pensado con la lógica del dar para recibir. Aunque tan sólo sea recibir la paz para con uno mismo de haber actuado de manera correcta. No existe el dar sin esperar nada a cambio. Eso es doble discurso; en muchos casos sincero, honesto por parte de quién lo cree, pero falso.

Anónimo dijo...

Soy responsable por naturaleza. Desde chiquito, mire. Después la responsabilidad se me fue alejando. Sí, se fue cada vez más lejos sin que me diera cuenta. La vida se entró a complicar. Reconozco que muchas veces no estuve a la altura de las circunstancias. Pero que quede claro que no pido disculpas.

Anónimo dijo...

Está muy equivocado. No queda lindo ser responsable. Te toman por gil. Te sacan el jugo. Sos el malo de la película.

Anónimo dijo...

Es muy ilustrativa la foto que eligió. Realmente tratar de ser coherentes es como querer levantar el mundo con las manos.

Anónimo dijo...

Me gusta pensar que la gente del doble discurso, en el fondo son la gente más débil. Sin embargo no estoy tan segura de que sea así.

Anónimo dijo...

hay un dicho popular que tiene que ver con lo que ud. dice: "en casa de herrero, cuchillo de palo"

Anónimo dijo...

En esta época del año, la gente del sur, defiende acaloradamente la libertad.
POR FAVOR, SI TOMA, NO MANEJE.

Anónimo dijo...

En verdad, me recorto la libertad, con más frecuencia que el pelo.

Anónimo dijo...

El responsable absoluto de mis actos es el inconsciente.

Anónimo dijo...

Los gobernantes son todos unos ineptos, sean dictadores, señores muy liberales o muy marxistas . Pero una cosa es segura. Más ineptos somos los que estamos afuera y criticamos.

Anónimo dijo...

Estoy confundido. El pregonero venía vendiendo velas y me entregó agua.

Anónimo dijo...

Siempre la culpa la tiene el gobierno, el jefe o los padres.

Anónimo dijo...

Por eso es que provoca tanto "malestar", como decía Freud, vivir en un mundo cultural. La especie humana no sabe vivir de otro modo. Habrá que buscarle la vuelta.