lunes, 15 de diciembre de 2008

El control del azar

Para algunas personas, el póker y el ajedrez son deportes extremos porque lo que sucede en esas partidas puede ser trementamente conmovedor, estresante, agresivo, violento, despiadado.

Observen que en el póker se juegan fortunas, sin saber cuál es la fuerza del contrincante y mucho menos cuáles son sus intenciones. Ante un misterio sobre cuál será nuestro destino en cuestión de segundos, apostamos lo que hemos ahorrado durante años de esfuerzo y austeridad.

El ajedrez es un poco peor en cuanto al amor propio porque, si bien no se acostumbra jugar por dinero, lo cierto es que estamos viendo cómo están ubicadas las piezas igual que las puede ver nuestro oponente. En caso de perder, habríamos visto venir el fracaso y no supimos evitarlo.

La mayoría de nuestros fracasos, tropiezos y pérdidas cuentan con nuestra complicidad, ya sea por omisión (descuido) o por comisión (auto-sabotaje).

Si una persona fuera capaz de conocer y aceptar cuáles son sus verdaderos sentimientos, aptitudes, debilidades, ambiciones, deseos, fortalezas, disminuiría las probabilidades de cometer errores, descuidos y auto-sabotajes.

Por no saber quiénes somos realmente, nos perdemos la tan rentable aptitud de saber cómo son las personas de quienes podemos recibir lo mejor que tiene la vida en sociedad. Para poder conocer a los demás no hay más remedio que —primero— aplicar la vieja fórmula: «conócete a tí mismo».

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18 comentarios:

Anónimo dijo...

Cualquier actividad que pueda convertirse en adicción me aterra. Sé que soy muy proclive a caer.

Anónimo dijo...

Muchas personas me dicen que me autosaboteo pero no me doy cuenta ¿estaré necesitando una terapia?

Anónimo dijo...

Pienso que la mayoría de nuestros fracasos escapan a nuestra conciencia y voluntad. Podrá uno conocerse mucho, pero no creo que tanto como para evitar fracasos.

Anónimo dijo...

Es muy difícil reconocer los sentimientos propios. A veces se hacen evidentes y otras veces se vuelven una madeja ¡y andá a encontrarle la punta!

Anónimo dijo...

Lo que más ambicioné en mi vida fue tener un hijo.

Anónimo dijo...

Quisiera hacerme amiga de Sócrates.

Anónimo dijo...

Lo mejor que tiene la vida en sociedad es la amistad.

Anónimo dijo...

¿Ud cree que los amigos se eligen realmente?

Anónimo dijo...

La base de la sociedad es la familia, por eso es que se nos viene un verdadero terremoto.

Anónimo dijo...

Uno más o menos podrá conocerse. Tener control sobre las decisiones que toma ya es otra cosa. A veces nos olvidamos, por ej, que la química de nuestro cerebro, el comportamientos de nuestros neurotransmisores, el funcionamientos de nuestras hormonas, escapan a nuestro control.

Anónimo dijo...

¿debilidades? NINGUNA

Anónimo dijo...

Si yo reconociera mis verdaderos sentimientos y actura en consecuencia, en estas fiestas se arma un lío terrible!

Anónimo dijo...

Me llena de orgullo lo bien que juega mi hijo al ajedrez.

Anónimo dijo...

La rula y los pingos son mi perdición.

Anónimo dijo...

En esa foto falta el humo del abano.

Anónimo dijo...

Conocerse a sí mismo lleva muchas vidas . . .

Anónimo dijo...

Hoy hace un mes que murió mi madre y ella sabía exactamente lo que yo pensaba.

Anónimo dijo...

Quise aprender a jugar poker pero presenciar una sola partida me puso tan nervioso, que ahí empezó y terminó me vida de tahur.