domingo, 18 de septiembre de 2011

Karlos

Sobre el origen de la fortuna de Karlos circulan varias versiones.

Hay un hecho innegable: nunca estuvo encarcelado y deambula por las calles sin ocultarse.

Es raro encontrar a alguien que en los primero cinco minutos de conversación informe su nivel patrimonial.

He observado que los encuentros con Karlos ocurren siempre en lugares concurridos y que se lanza a hablar cuando lo rodean varias personas.

Otra característica llamativa de estos encuentros es que luego de emitir su opinión en pocas palabras —incluida la cifra del capital—, se ausenta como si lo llamaran de otro sitio, como si estuviera ocupado o como si no esperara divertirse con los presentes.

Siempre ocurre lo mismo: quienes quedan comentan sobre el ausente con la sensación de que esa conversación estuvo provocada intencionalmente por él.

Todos podemos imaginar a un periodista cuyas fauces no podrían ser abiertas por un gato hidráulico, ni para revelar una fuente ni para soltar una primicia.

Eso ocurrió con Laura (nombre ficticio), que se recibió de contadora sólo para satisfacer a los padres, pero que luego se dedicó al periodismo con el afán de recuperar el tiempo perdido.

Ella se abalanzó enardecida sobre esta presa tan apetecible y ayudada por un poco de suerte, logró saber todo lo que necesitaba sobre Karlos.

Era hijo de un obrero de la industria frigorífica, defensor incondicional del comunismo, pero que no tenía ni idea sobre las teorías de su genial ideólogo de quien tomó y castellanizó el nombre para su primogénito.

Karlos era un desorientado crónico que hasta participó en un Gran Hermano de su país.

Fue en esa ocasión cuando una empresa de selección de personal lo eligió para una tarea poco frecuente: Ser la cara visible de una multinacional dedicada casi exclusivamente al lavado de dinero.

El sueldo de Karlos como «administrador» era bajo pero los gastos de representación y viáticos eran elevados. La fidelidad de este testaferro (1) estaba garantizada porque por nada del mundo él querría perderse una tarea que le hacía sentir mil veces superior a sí mismo.

Para su desgracia lo jubilaron sorpresivamente porque Laura se ofreció para reemplazarlo con argumentos que los empleadores no pudieron rechazar.

(1) Testaferro = Persona que presta su nombre en un negocio que en realidad es de otro.

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9 comentarios:

Camilo dijo...

La chica de la foto tiene bocio. Ud podrá avisarle?

Damián dijo...

Tarde o temprano, a todos nos llega nuestra Laura...

Margarita dijo...

Le 'castellanizó' el nombre con visión de futuro.

Facundo Negri dijo...

Al final, el misterioso personaje que tanto prometía, era un pobre tipo.

Emiliano dijo...

En qué lugar hay que buscar para conseguir trabajo de testaferro?

Fabiana dijo...

Cuando informo mi nivel matrimonial, el patrimonial va de suyo.

Paty dijo...

ya sé!! Laura era la que había ganado Gran Hermano!

Ludmila dijo...

A Karlos lo eligieron por su video de 15.
A ver..., para empezar, Karlos siempre fue espiritualmente una chica. Su padre nunca habría podido aceptarlo, así que Karlos aprendió a llevar una doble vida, motivado por el deseo de sobrevivir. Logró ser feliz. Hasta pudo tener su video de 15, con sus amigas del liceo. Sabido es que todos esos videos son iguales; tan iguales que todas las quinceañeras parecen primas entre si. Pero el de Karlos era distinto. Estaba enteramente grabado en boliches nocturnos, donde circulaba el alcohol y brillaba por su ausencia el largo y tradicional vestido de princesa.
Por algún motivo fortuito, ese video llegó a manos del Gerente General de Marketing de la mencionada empresa multinacional. A partir de allí cambió la vida de Karlos, que sucedió apasiblemente entre viajes y entrevistas. Pero claro, faltaba la ultima vuelta de tuerca: Laura.
Laura merece un capítulo aparte: ambiciosa, arremetedora, intuitiva, perspicaz, encontró la oportunidad allí donde ella sabía que podía dar su golpe de suerte. Golpeó duro hasta que lo consiguió. Lo más difícil fue llegar a Karlos; lo demás rodó solo. Belleza, inteligencia y encanto, eran los atributos que siempre ponía en juego. Y falta de escrúpulos, desde luego.

Esteban dijo...

Si Karlos daba datos patrimoniales que nadie le pedía, alguna causa inconsciente lo estaba tironeando. Yo creo que en el fondo, Karlos deseaba ser reemplazado.