sábado, 23 de julio de 2011

Gracias de nada

Agradecer a la naturaleza, a Dios o a la suerte, es placentero porque permite imaginar que estos entes no-humanos nos aman, quieren beneficiarnos y protegernos.

En otro artículo (1) comenté que la expresión «que Dios te lo pague» es placentera en tanto permite imaginar que mantenemos transacciones igualitarias nada menos que con Él.

Ahora les comentaré algo sobre el agradecimiento.

Sabemos que es una norma de buena educación agradecer por los favores recibidos. «Gracias por el libro que me prestaste»; «Gracias por habernos invitado»; «Gracias por su generosa donación».

Existe una cierta similitud con el caso mencionado en primer término porque la manifestación de gratitud parece cancelar un beneficio recibido.

Hasta acá encontramos una forma de trueque en la que una de las partes siempre es intangible (verbal).

Sin embargo algunas personas sienten pasión por agradecer y buscan cualquier justificativo para complacerse con esa actitud. Hasta podría decirse que si logran agradecer con cierta convicción, ven aumentada su felicidad, independientemente de que el referido trueque haya existido o no.

En este caso, cuando el agradecimiento es claramente compulsivo, devoto, apasionado, podemos pensar que está presente el miedo a una fuerza, ser o personaje superior, temible, tiránico, que reclama ser apaciguado por sus débiles hijos, protegidos, fieles, con sumisión, de rodillas, con actitud implorante.

La naturaleza produce buenas o malas cosechas y a partir de estos resultados los humanos comemos mejor o peor. Sin embargo, en Estados Unidos y Canadá consagran un día a realizar la Acción de Gracia (imagen), porque así creen que la naturaleza los benefició deliberadamente.

En suma: agradecer es útil para poder imaginar que los productos de la naturaleza nos fueron obsequiados como gesto de amor... en vez de pensar que esos alimentos son el resultado de fenómenos naturales, que también ocurrirían si no existiéramos los humanos agradecidos.

(1) Si no resisto la realidad, la invento

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11 comentarios:

Rolando dijo...

En suma: los humanos necesitamos creer en el amor y descreer de al crueldad o el odio.

Tiago dijo...

Debemos aceptar que la pregunta "por qué a mí?!", no tiene respuesta.

Camila dijo...

Nos gusta que nos den las gracias porque no hacemos nada desinteresadamente. Y está bien que sea así.

Morgana dijo...

La verdad que es bonito pensar que uno está bien porque es amado, bendecido, protegido. Es como creer que sigue existiendo un padre y una madre que vela por nosotros. Es lindo de creer, pero no es cierto.

Ingrid dijo...

Con todo, aceptar un 'gracias' como pago, es un buen síntoma. Significa que podemos simbolizar.

Gabriela dijo...

Las Tres Gracias del cortejo de Afrodita, son Talía (la abundancia), Eufrósine (la alegría)y Aglaya (la belleza).
Podemos deducir que a través de los siglos seguimos buscando y apreciando las mismas cosas: abundancia (dinero), alegría (salud) y belleza (amor).

Hugo dijo...

Nuestros gestos de amor son el resultado de fenómenos naturales.

Estéban dijo...

Cuando escucho cantar a Violeta Parra su canción "Gracias a la Vida", no puedo dejar de asociar que después de sacar el álbum con el mismo nombre, la cantautora se suicida. Este hecho tan lamentable, unido a la necesidad de agradecer, podría estar develándonos el miedo escondido detrás de esa alabanza a la vida.

Rulo dijo...

Cuando el agradecimiento es a Devoto, enseguida tiene que ponerse a tono Tienda Inglesa.

Oriente dijo...

Se ve que la actitud implorante finalmente da resultado, porque en las culturas más diversas se repite.

Javier dijo...

Algunas personas parece que no entienden la diferencia entre agradecer y sobornar.