viernes, 1 de julio de 2011

El pueblo unido jamás será gobernable

Nuestro instinto de conservación siempre establece un ranking que ordena qué cosas lo preocupan. Inevitablemente habrá una que sea la primera, por ejemplo, la inseguridad ciudadana.

Comienzo con algo obvio: cuando señalamos que algo es lo que nos provoca la mayor molestia, lo que estamos diciendo es que no hay otras cosas que nos molesten más que eso.

Algo que tampoco es novedoso es que esa molestia puede ser baja, alta o insufrible.

Es posible comprender que lo peor que nos está pasando no pasa de ser algo tolerable.

Por ejemplo, lo peor puede ser una inexplicable invasión de moscas o lo peor puede ser un sismo que destruyó casi todas las viviendas, seguido de un tsunami que inundó los escombros más una inminente epidemia por falta de agua potable.

Dicho de otra forma: siempre existe algo que puede catalogarse como «lo más problemático».

Actualmente somos víctimas de un flagelo (palabra dramática, impactante, tenebrosa) denominado «inseguridad ciudadana».

Se entiende por tal, el temor a posibles agresiones, asaltos, secuestros, violaciones u otras injurias que pueden incluir empujones, insultos gratuitos, ignorar el orden de una fila, etc.

Desde mi punto de vista, el ser humano forma parte de la naturaleza y así como conocemos cambios climáticos (rayos ultravioleta, fenómeno del niño, deshielos), los animales humanos también vamos cambiando.

Los cambios favorables, cómodos, reconfortantes, existen pero no son noticia, no nos interesan, aburren (disminuyeron las epidemias, guerras, rumores de apocalipsis).

Pero además de esta explicación genérica (que cambiamos porque somos naturaleza), también se está debilitando la eficaz y odiosa receta de Nicolás Maquiavelo (1469-1527) que decía «Divide y reinarás».

Cunde cierta anarquía angustiante (inseguridad descontrolada) porque los humanos estamos menos divididos (e-mail, Facebook, Twitter, celular).

Las causas quizá sean muchísimas, pero sugiero esta porque no he visto que otros la mencionen.

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9 comentarios:

Teresa dijo...

A mí lo que más me molesta es muchas cosas.

Graciana dijo...

Mi molestia es tan demandante!

Estela dijo...

Si hay algo que no soporto es que se me cuelen en la fila.
La gente que hace esas cosas siempre tiene la mirada perdida; tienen ojos de ser mala gente. Una los mira como diciéndoles "te doy una oportunidad, amigo, no pasa nada... pero ponete atrás", y nada, no se dan por aludidos, ni por más fijo que uno los mire. Ellos siempre están distraídos, como si la vida fuera algo mucho más importante que una simple cola. Entonces, cuando comprendés que no están a tu altura, cuando realmente creés con optimismo en su buena fe, y les decís, con temor y culpa "señora, ve?, la cola sigue allá atrás", entonces te miran como si fueses una hormiga insignificante y como volviendo en sí sonríen y te piden disculpas...
Pero se quedan, no se van al fondo, te piden disculpas y se quedan delante tuyo, otra vez en una dimensión desconocida, como aturdidos, alegres sin motivo, inocentes por demás.

Carolina dijo...

Me gustó esa definición: cambiamos porque somos naturaleza.
Le pido permiso para compartirla con mis ecologitos. Gracias, doc!

Roberto dijo...

La globalización se toma de la mano con la anomia y juntas favorecen una anarquía angustiante.

el orador dijo...

Si no queréis estar divididos... multiplicáos!

Luciano dijo...

Los descendientes de Nicolás Maquiavelo ya cambiaron el escudo de armas de la familia. Ahora luce coronado por una cinta donde aparecen bordadas las siguientes palabras: desconecta y joderás.

Monseñor dijo...

La inseguridad ciudadana no es otra cosa que falta de fe.
Proponemos que el presupuesto adjudicado a seguridad se traslade a educación religiosa.

Jacques dijo...

Como ya el pueblo jamás volverá a ser gobernable, tendremos que aprender a encontrar el goce, en el gobierno a nosotros mismos.