sábado, 14 de julio de 2012

Elegimos lo más divertido



Para asegurarnos la máxima diversión como ciudadanos, elegimos candidatos cuya ineptitud nos asegure una gestión reprochable, criticable, ridícula.

Quien administra un campo apto para la agricultura necesita saber de agronomía, es decir, necesita poseer el «Conjunto de conocimientos aplicables al cultivo de la tierra, derivados de las ciencias exactas, físicas y económicas»,  (1) más técnicas de comercialización, más técnicas de administración de los recursos humanos habitualmente vinculados a esa actividad, más otra serie de saberes.

Quien administra los espacios públicos necesita saber de una cantidad enorme de cosas, aunque generalmente reciben esa responsabilidad personas que, directa o indirectamente, fueron elegidas por votantes que se guían por la simpatía que les inspira el candidato, ya sea como orador, como experto en el manejo de los medios de comunicación o como cantante de arraigo popular.

Los psicólogos esperamos que ocurra lo que siempre ocurre: que los electores no hagan una opción racional de quienes se encarguen de administrar los asuntos colectivos, sino una opción emocional, es decir, guiados estrictamente por el principio del placer, guiándose estrictamente por la idea según la cual «todo lo que me gusta es bueno», «lo lindo es útil», «la comida más rica es la comida más alimenticia».

Con este esquema de comportamiento, tendremos la siguiente situación (con tono irónico):

— Una mayoría (psicólogos incluidos) llevará al poder al candidato más agradable, sea o no apto para la función, porque una vez en el cargo ya tendremos tiempo de arrepentirnos, rasgarnos las vestiduras, discutir entre nosotros, blasfemar contra la «gente que vota a estos incapaces». Es decir, ¡lo pasaremos de maravilla!

— Para asegurarnos de tener el fracaso más divertido, nunca dejaremos de tomar medidas administrativas pensando en un ser humano ideal, perfecto, respetuoso, prolijo, considerado, atento, inteligente, comprensivo, tolerante, que cuida los bienes colectivos igual que cuida los propios.

 
(Este es el Artículo Nº 1.628)

7 comentarios:

Javier dijo...

Es imposible que los humanos hagamos opciones puramente racionales. Lo emocional pesa más, como dice Fernando. Lo que está bueno es tenerlo en cuenta, porque en algunos asuntos vale la pena ser más racionales.

Silvana dijo...

Elegir de modo irracional, para después despotricar, es un mecanismo inconsciente bastante perverso.

Olga dijo...

Le aseguro Mieres, que si yo eligiera más cosas siguiendo el principio de placer, viviría mucho mejor.

Marcos dijo...

Como en general no podemos elegir siguiendo el principio de placer, nos desquitamos haciéndolo de manera boba y sin darnos cuenta, con las cuestiones más serias.

Olga dijo...

Estoy muy de acuerdo con lo que expresa en el último párrafo. Esperamos que los gobernantes tengan todas las virtudes que el resto de los humanos no tenemos. No las tenemos ni todas juntas, ni al mismo tiempo. Nos falta a gritos autocrítica.

la gordis dijo...

La comida más rica es la más alimenticia para el alma. Pena que como el cuerpo y el alma no se pueden separar, una igual engorda.

Chapita dijo...

lo que me gusta no siempre es bueno, pero tampoco es malo.