jueves, 31 de marzo de 2011

La desocupación laboral y las fantasías inconscientes

El rechazo al trabajo remunerado puede estar provocado por el rechazo a un deseo sexual reprimido, socialmente vergonzoso, condenable.

Este artículo pertenece a la serie destinada a tratar algunas consecuencias sobre la asociación inconsciente entre leche materna, semen y dinero.

Efectivamente, algunos desocupados no pueden conseguir trabajo porque están bloqueados por fantasías inconscientes según las cuales, recibir dinero a cambio del esfuerzo laboral es casi lo mismo que recibir semen a cambio de usar el cuerpo para excitar al cliente o empleador hasta provocarle la fantaseada eyaculación salarial.

Preocupado por no enturbiar la exposición de un tema que de por sí es tan conmovedor como impopular, agrego que esas fantasías inconscientes no surgieron ni se conservan porque sí.

Recordemos que el dinero para los adultos es como la leche materna para el recién nacido porque con uno y otra logramos sobrevivir.

Recordemos que la asociación leche materna-semen tiene antecedentes que la justifican, como por ejemplo:

— la leche materna tiene un aspecto blanquecino muy similar al semen;
— ambos son fluidos humanos segregados por glándulas;
— ambos se obtienen mediante succión (de senos o pene);
— la entrega y obtención de ambos genera placer sexual;
— dar y recibir son acciones consentidas y en un contexto erótico (amoroso);
— popularmente a ambos se los denomina leche;
— popularmente se denomina mamar a la acción de obtener una y otro.

Esta lista parcial de semejanzas y goces vinculados a la leche materna y al semen, más la asociación ya mencionada de una y otro con el dinero, nos permite afirmar que aquellas personas que no logran ganar dinero por causa de las fantasías inconscientes, rechazan con fuerza estos deseos por considerarlos socialmente condenables.

En otras palabras: los afectados desean con gran fuerza lo que simultáneamente no pueden aceptar, practicar, reconocer. Ambas emociones opuestas, provocan el bloqueo (no trabajar).

Artículos vinculados:

Las fantasías sexuales y el dinero

El paradójico negocio de ayudar

Origen de la desocupación laboral

La propiedad privada y la esclavitud

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miércoles, 30 de marzo de 2011

El dinero es metáfora o símbolo del semen humano

Si bien ya dije (1) que el dinero representa inconscientemente a la leche materna (metáfora), ahora propongo otro razonamiento para fundamentar que el dinero también representa al semen.

En otro artículo (1) digo textualmente:

«… nuestra mente también puede pensar (asociar inconscientemente) que el dinero es como la leche materna que nos aportó nada menos que el placer de calmarnos el hambre. »

Tomemos en cuenta otro dato conocido por todos. Vulgarmente se le dice leche al semen que eyaculamos los varones.

Alguien diría que eso ocurre porque también es blanquecino como la leche materna, pero no me parece que sea el único motivo.

Como he mencionado recientemente (2), el deseo surge en los seres humanos cuando a los pocos meses de vida, perdemos los fascinantes, completos, perfectos e inmejorables suministros que nos provee nuestra madre (alimento de sus glándulas mamarias, higiene, caricias, comprensión, abrigo).

Los deseos se satisfacen con objetos o situaciones (sustitutivas, reemplazantes, representantes) que son metáforas de los originales (alimento, abrigo, etc.).

Estos objetos o situaciones sustitutivas (metafóricos) pueden ser, por ejemplo: viajes a otras culturas, conciertos, vestidos, música, alimentos, joyas y un interminable etcétera.

Es muy probable que además del color blanquecino del semen, también éste sea una buena metáfora de la leche materna, cuya producción se interrumpe a los pocos meses del nacimiento.

Podemos pensar entonces que el placer que sienten quienes practican la felación (chupar el pene, excitarlo con la boca, mamar), es producido porque evocan inconscientemente el goce de la lactancia.

Los testículo funcionan durante muchos años y eso permite —a quienes gozan con la felación—, disponer de glándulas (metafóricamente) mamarias por más tiempo.

En tanto sea aceptado que el dinero es metáfora de la leche, es legítimo utilizar la semejanza propuesta para decir que el dinero también es metáfora del semen.

(1) El dinero es metáfora o símbolo de la leche materna

(2) Mamá es insustituible

Problemas económicos y/o sexuales

La insatisfacción vitalicia

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martes, 29 de marzo de 2011

La felación lactante

La estimulación oral del pene (felación) es gozosa para quienes de esa forma evocan los placeres de su propia lactancia.

Como he comentado en otros artículos (1), nos sentimos ricos durante los primeros meses de vida pero luego perdimos ese estatus y no paramos de añorarlo (extrañarlo, desearlo).

Este es exactamente el origen de nuestro deseo.

La precaria constitución de nuestro cerebro nos llevó a pensar que nuestra riqueza era mamá. Más precisamente, los senos alimenticios de mamá.

Observemos que mediante un simple tilde, diferenciamos a la persona «mamá» de aquello que realmente nos importó que fueron sus «mamas» (senos, tetas).

Estos hechos son simples pero están en el origen de fenómenos que parecen complejos porque el lenguaje es tan ineficiente que tenemos que utilizar muchas palabras para poder decir algo tan simple como que

— «fuimos realmente felices mientras fuimos lactantes», o que
— «nos sentimos arruinados cuando aquellos senos dejaron de producir leche», o que
— «perdimos la felicidad cuando empezamos a comer otros alimentos».

También he mencionado en otro artículo (2) que en última instancia «heterosexual es cualquiera que desee a las mujeres» (J. Lacan).

Observemos que la felación (chupar el pene) es un placer muy difundido entre las mujeres, sin embargo el diccionario de la Real Academia la define como «estimulación bucal del pene».

El punto de vista de esta Academia es masculino porque si bien es cierto que a los varones nos gusta esa práctica (si es realizada con pericia, porque la estimulación dolorosa molesta), diría que son ellas las que más lo prefieren porque el pene recuerda al seno materno cuando aún segregaba leche (al líquido seminal se le dice popularmente leche).

En suma: la mujer, cuando practica la felación, goza en tanto ese pene que segregará semen, imita al seno materno que la alimentó.

(1) La insatisfacción vitalicia

La vida es placentera gracias a la placenta


(2) Sabemos mucho de gays y poco de lesbianas

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lunes, 28 de marzo de 2011

La homosexualidad se disfraza de heterosexualidad

Si el «mejor amigo» de alguien es amante del cónyuge, entonces desea homosexualmente a su «mejor amigo».

Considerar los residuos inconscientes de la primera infancia, en la que nuestro cerebro nos mostraba la realidad como un todo fusionado (1), permite construir una cantidad de conjeturas capaces de esclarecer algún conflicto angustiante.

Habrás observado que en casi todas las historias de infidelidad matrimonial nos encontramos con que el tercero es «el mejor amigo» de la víctima.

Casi nunca es un conocido, un familiar, un compañero de trabajo, un allegado, un vecino. La mujer traiciona a su esposo con el mejor amigo de éste y el varón traiciona a su esposa con la mejor amiga de ésta.

Una explicación posible de esta casualidad (no tan casual) tiene que ver con las aspiraciones homosexuales que tenemos todos los humanos (más o menos ignoradas, reprimidas o negadas).

Para explicarme mejor imaginemos que José y María están casados entre sí. El «mejor amigo» de José es Pedro y la «mejor amiga» de María es Rosario.

Según la casualidad planteada, Pedro es amante de María mientras que José es amante de Rosario.

¿Dónde aparece acá la homosexualidad de los cuatro personajes?

Observemos esto:

1º) José y María se refieren a su cónyuge como «Mi mujer» y «Mi marido» respectivamente;

2º) El inconsciente de todos nosotros tiene residuos (recuerdos, rasgos) de aquella primera infancia en la que todo estaba fusionados (yo-mamá-papá-la cama-el osito).

3º) (Conclusión): Pedro es amante de la esposa de su «mejor amigo» (José) porque ella (María) es la parte femenina de José (quien dice: «mi mujer»). Se acuesta con ella porque reprime su homosexualidad. De esa forma interactúa homosexualmente con quien más desea (el «mejor amigo»), protegiendo su condición (fama) de heterosexual.

(¡¡Ojalá me haya explicado!!)

(1) El universo de una sola pieza

El cuerpo imaginario

Artículo vinculado:

El amante que quiero para mi esposa

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domingo, 27 de marzo de 2011

La última duda

Cuando empecé a tener noción de cómo eran los adultos, también empecé a tener cada vez más admiración por mi hermana un año mayor que yo.

Nuestros padres se divorciaron pero continuaron una amistad muy civilizada, aparentemente sincera, pero algo me perdí porque Sofía no paraba de discutir con ellos, con acusaciones y recriminaciones.

Llegué a pensar que estaba un poco loca pero continuaba admirándola porque yo hacía una especie de valoración romántica de los psicóticos. Como si estos fueran personas libres, prejuiciosamente incomprendidos, creativos, originales, contraculturales.

Cuando fuimos adolescentes mi hermana quedó embarazada de uno de sus compañeros de teatro. Estaba radiante, pasó las primeras semanas cantando, el hombre la adoraba y la colmaba de atenciones, pero un día desapareció de los lugares que solía frecuentar.

Sofía cayó en un pozo depresivo que provocó un cambio de actitud en mis padres. Ellos no paraban de criticarla cuando lucía feliz pero se volvieron sobreprotectores cuando la vieron tan decaída.

No pasó mucho tiempo sin que apareciera otro varón que la amara y que representara muy bien el papel de «padre incondicional de hijo ajeno».

Así pasó el tiempo, nació Macarena, fea y llena de pelos, pero a quien los años le sentaron de maravilla.

Casualmente (porque no tiene por qué ser así), fueron muy amigas con su madre y desde pequeña iban juntas a los ensayos, siempre nocturnos y madrugadores.

Macarena creció en ese ambiente, lo ama con pasión aunque sólo tiene talento como espectadora.

Sofía tenía amigos, amantes, novios, la relación con nuestros padres nunca mejoró, yo seguía admirándola por su audacia, siguió fumando aún cuando al gran rebaño le fue inducida una feroz hipocondría.

Parecía feliz, pero le tocó en suerte un cáncer de pésimo pronóstico, para deleite confirmatorio del rebaño y desdicha de otros.

Durante los últimos días nos dedicamos a conocernos mejor, le conté de mi admiración y también de mi envidia por su maravillosa personalidad.

No se arrepentía de nada aunque le quedaba una duda.

Cuando supo que Macarena era la amante de su padre biológico, se abstuvo de actuar como en las telenovelas.

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sábado, 26 de marzo de 2011

Errores de la valoración subjetiva

Tenemos dificultad para valorar adecuadamente. Mecanismos compensatorios de la naturaleza convierten a las especies más vulnerables y pequeñas, en las más peligrosas e invencibles.

La madre es la hembra cuando gesta y da a luz a un nuevo ejemplar de su especie.

Lo expreso tan biológicamente para marcar la diferencia que se establece cuando recordamos a nuestra mamá y los sentimientos que nos inspira.

Aunque nuestra viabilidad (las condiciones básicas para conservar la vida), depende casi totalmente de aspectos biológicos (anatomía y fisiología), nuestra valoración subjetiva nos hace pensar (sobrestimar) que fue aquella mujer la que nos dio y conservó lo único que realmente nos importa: la vida y la calidad de vida.

Aunque somos mamíferos como los perros, los murciélagos y los delfines, somos superiores a cualquiera de ellos en un sólo detalle: ninguno es más vulnerable que nosotros.

La naturaleza —que es sabia aunque a veces lo disimula—, desarrolla en cada especie mecanismos parcialmente compensatorios de aquellas carencias que las ponga en riesgo de supervivencia.

Nuestra máxima debilidad está parcialmente compensada por un híper desarrollo cerebral.

Yo creo —y quizá usted también— que si nos abocamos a terminar con todas las demás especies, seríamos capaces de hacer un gran destrozo.

No me tengo mucha fe para exterminar todos los microorganismos que parecen ser los más invencibles dada su pequeñez y su capacidad de rápida mutación (adaptación) que los vuelve resistentes a los venenos más específicos que podamos inventar.

Resumo: la especie humana es la más débil pero es la más peligrosa porque está naturalmente compensada por el desarrollo cerebral. A su vez, siendo la más dañina, quizá no pueda exterminar a los organismos más pequeños.

Conclusión: cuando nuestra valoración subjetiva nos hace pensar que algo o alguien es débil, vulnerable y dominable, quizá lo estemos subestimando.

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viernes, 25 de marzo de 2011

El accidente de nacer

Nacer es un accidente traumático con final feliz. Los demás accidentes traumáticos también, pero menos veces.

Repentinamente un vehículo me embiste cuando camino por la vereda de una calle. Todo me da vuelta en medio de un aturdimiento nuevo para mí.

Siento gritos, ruidos, sacudones, manoseos. No me duele nada, me cuesta un poco respirar. Evoco viejos recuerdos tan poco frecuentes como el aturdimiento.

Una sirena se aproxima, más gritos, órdenes, voces que se acercan y se alejan. Alguien me pregunta si la oigo, creo que le contesto pero vuelve a preguntármelo. Siento que soy levantado y puesto en otro lugar. Luego vuelven a moverme, se cierran unas puertas y supongo que me subieron a un vehículo que arranca con mucho ruido al que se agrega otra vez la sirena. Otros van conmigo hablando de temas triviales.

Aunque estuve describiendo el punto de vista de un accidentado, lo hice pensando en cómo se sentirá un niño que nace.

Las contracciones de la madre son como un accidente en cámara lenta, interminable. Algo malo está por ocurrir. Estos movimientos del útero son nuevos para mí. Los apretones de todo el cuerpo me alarman. Se avecina una desgracia. Siento frío en la cabeza y nuevas sensaciones auditivas y luminosas.

Las personas hablan, alguien gime fatigada, parece que llora. Todo es demasiado extraño. A veces es agradable pero otras no. La luz es mucho más intensa. Parece que la gente está tranquilizándose. A mí me siguen tocando, moviendo, hasta que me apoyan sobre algo blando y tibio, hay relámpagos, palabras cariñosas, sentimentales, risas llorosas.

Por la nariz me entra un aire con perfume raro, mamá me agarra con tanta habilidad que por primera vez me alegro de que me muevan, pone algo suave en mi boca y bebo un líquido delicioso.

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