Cuenta Miguel de Cervantes Saavedra en su libro "El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha" que un señor normal, muy apasionado por la lectura de novelas de caballería, un día decidió abandonar la ficción y vivir realmente las aventuras que durante años habían afiebrado su imaginación.Con esta decisión, su nombre Alonso Quijano pasó a ser Don Quijote y luego de conseguir todo lo necesario para empezar semejante emprendimiento (caballo, escudero, armas, estar muy enamorado de una jovencita), salió a rectificar el mundo.
Todos, incluidos Sancho y el autor, pensaban que Don Quijote estaba loco, pero quienes leyeron la obra con criterio clínico aún no han alcanzado una conclusión definitiva.
Una persona normal es alguien que piensa como la mayoría. Si partimos de esta condición de normalidad, entonces la mayoría de los genios son enfermos. También se dice que una persona es normal cuando pasa desapercibida sobre todo porque no molesta a los demás.
La normalidad es una cárcel de máxima seguridad en la que tenemos que estar recluidos los que no queramos llamar la atención y preferimos pasar desapercibidos no molestando a los demás.
La mayoría de los que usamos el idioma aún no aceptamos que “normalidad” sea un sinónimo válido de mediocridad y subdesarrollo.
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