
Un caso bastante próximo lo encontramos en la reproducción. ¿Deseamos o necesitamos reproducirnos?
Si lo que sentimos lo comparamos con el hambre, es claro que las aspiraciones reproductivas no son tan acuciantes, pero si tomamos distancia de nosotros mismos, podríamos asegurar que «tendría que ser una necesidad» porque si dejáramos de hacerlo, desaparece nuestra especie.
Les comento que en el artículo titulado Necesitaría desearte, señalaba que la frustración de la necesidad puede incluir riesgo de vida pero en la frustración del deseo no se corre el mismo riesgo.
En suma: En un intento de echar luz sobre esa zona difusa en la que uno no sabe cuando es deseo y cuando necesidad, podemos deducir lo que corresponde, pensando en las consecuencias de la frustración (como es el caso de la NECESIDAD de reproducirnos porque de lo contrario nuestra especie corre riesgo de vida).
También ya podemos deducir que vincularse a alguien del otro género es una necesidad porque es la forma natural de reproducirnos.
Y agrego para terminar: si no existe el proyecto de tener hijos, esta necesidad deja de existir y el anhelo de vivir con alguien es más bien un deseo, que por ser tal, deja de existir en el mismo momento en que se satisface.
Como entender esto no es una necesidad sino un deseo (suyo y mío), entonces no podemos llegar a una conclusión definitiva porque así es el deseo: siempre queda parcialmente insatisfecho.
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