sábado, 21 de julio de 2007

¿Lo mato ahora o espero un poco?

A — … si, lo que te convendría sería esperar la oportunidad más adecuada para hacerle el planteo.

B — Mirá, a las cosas no hay que darles tanta vuelta. Si el problema aparece ahora, yo se lo planteo ahora. ¿Qué voy a estar esperando?

A — ¿Pero vos qué querés: desahogarte o solucionar el problema?

B — ¡Quiero desahogarme solucionando el problema!

A — Vayamos por partes. ¿Estás de acuerdo conmigo que la molestia la tenés ahora y que querés desahogarte ahora?

B — ¡Sí, por supuesto, ya quiero cantarle cuatro verdades a ese señor!

A — ¿No te preocupa para nada que eso empeore las cosas?

B — ¿Vos de parte de quién estás? ¿Lo estás defendiendo? ¿Pretendés que lo deje tranquilo con lo que me está haciendo?

A — Lo que quiero que me entiendas es que no siempre coinciden en el tiempo el desahogo y la solución de un problema. Si lo que querés es sacarte la bronca, dejate llevar por el impulso y decile todo lo que se te ocurra, pero seguro que la relación se va a estropear y que el problema que te molesta no se resolverá.

B — ¿Qué proponés entonces?

A — Te sugiero que busques cómo solucionar lo que te molesta aunque tengas que postergar el alivio de tu disgusto. Así tendrás una ganancia mayor a mediano y largo plazo.

B — ¿Me estás pidiendo que sea hipócrita?

A — Te estoy invitando a que seas racional.

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1 comentario:

Anónimo dijo...

Eso mismo es lo que acostumbra a suceder en las relaciones de pareja y en concreto, es la parte femenina la que acaba adoptando ese rol poco "racional" ,si así se quiere llamar.

A menudo, poseída por un impulso o necesidad de reestablecer su propio proceso homeostático y poder llevar el grado de angustia que sufre, dejá ir un torrente de opiniones, sentimientos entremezclados y demás desvaríos a su compañero, el cuál, incapaz como se sabe de hacer frente a ese aluvión de quejas, críticas y reproches adopta la postura más animal - y a la vez
humana- :
La huida.

En esa huida, esconde en el final de la cómoda la lencería fina olvidada de la compañera y los sentimientos cosidos a retazos.

Ella, a su vez, en lugar de pararse sobre sus propios pies, reflexionar y serenarse, huye despavorida detrás de él ,y chistosamente, cuánto más huye uno, más corre la otra ...
La imágen aunque cargada de dramatismo resulta cómica por el grado de esperpento. No puedo evitar dejar de mencionar la imágen que esto me despierta :
El caballo que corre como alma que le lleva el diablo detrás del jinete con el deseo de montarle mientras éste primero huye despavorido...

¿A caso alguna otra situación delata mayor grado de estupidez ?