domingo, 10 de marzo de 2013

Cambio de actividad



 
Fui corresponsal de guerra hasta que a la humanidad se le ocurrió suavizar su humor y dedicarse a las redes sociales.

Facebook terminó con mi carrera periodística, corriendo riesgos, jugándonos la vida con el cámara, sintiendo el olor a explosivos mezclado con el polvo de los edificios descuartizados por los misiles.

¡Cuántos micrófonos perdidos cuando volábamos por los aires! ¡Cuántos lentes de la filmadora hechos trizas por alguna bala fuera de ruta! ¡Cuántos balones transfundidos con el goteo salvador de la morfina intravenosa!

Ya nada de eso queda. Al mundo se le ha dado por pacificarse. Mi compañero de infortunios, desde su único ojo sano, me mira aritméticamente medio triste.

Desde aquella vez que nos ocultamos contra una pared que se nos cayó encima, una de mis piernas quedó más corta que la otra y cualquiera descubre mi renguera hasta cuando estoy sentado.

Mi amigo logró una pensión vitalicia gracias a que su abuelo es ascensorista en el Ministerio de Guerra de su país, pero yo tengo que arreglarme como puedo haciendo notas para una revista que compran los fanáticos de los mega conciertos.

Ayer entré al concierto de Tomay Megarca, una verdadera bestia asesina demoledor de tímpanos.

18 operarios expertos estuvieron 4 días armando el escenario y haciendo pruebas de sonido con unos equipos de amplificación que llegaron hasta el estadio en 3 camiones que nadie había contratado desde que se utilizaron para trasladar las columnas de un parque de energía eólica ubicado en las serranías del pequeño país.

Los fanáticos estaban ansiosos porque Tomay había lanzado su propaganda anunciando «...lo peor de mí: los voy a reventar», le había vociferado a un periodista de boxeo que lo entrevistó por error.

Después de 186 minutos de espera (tres horas y seis minutos), ya nadie conservaba la silla por la que había pagado tickets de ciento veinte dólares y más.

Por fin entró Tomay y con el primer acorde se rompieron varias luminarias de cuatro mil watts de potencia lumínica cada una.

La muchedumbre exaltada quedó repentinamente petrificada como si les hubiera caído un rayo individual.

A ese acorde demoledor siguió un silencio, durante el que estallaron otras lámparas, quizá por el eco rebotado contra los cuerpos de los espectadores.

Uno a uno fueron cayendo derretidos los que ocupaban lugares próximos al escenario, los de la segunda fila solo cayeron de rodillas y los de la tercera fila necesitaron apoyarse unos a otros para sostenerse.

El silencio continuó, la mirada siniestra de Tomay Megarca escaneó a los sobrevivientes esperando lo que para él sería inevitable: la muerte súbita de todos los asistentes mayores de 40 años.

(Este es el Artículo Nº 1.833)

sábado, 9 de marzo de 2013

Tareas que perdieron vigencia



 
Nuestra psiquis se enlentece haciendo tareas innecesarias. El psicoanálisis desactiva pensamientos que ya no precisamos y conserva los realmente útiles.

En 1938 se estrenó una película norteamericana con los actores Oliver Hardy  y Stan Laurel, más conocidos por «El Gordo y El Flaco», titulada Block Head, que en castellano significa tonto.

Se desarrolla en Francia, en tiempos de la Primera Guerra Mundial. A Stan Laurel le habían asignado la custodia de una trinchera, pero recién le avisaron que su misión había terminado 20 años después.

En informática, cada vez que instalamos un nuevo software, se agregan algunos archivos en un carpeta de Windows denominada Registro. Sin embargo cuando desinstalamos ese software, no siempre quitamos los archivos que se habían agregado al Registro.

La consecuencia de esto es que la velocidad del procesador comienza a disminuir porque esos archivos igual se ejecutan aunque ya no esté el software que los necesitaba.

En la película, el ejército francés se dio cuenta de que el soldado no había sido informado de la finalización de la guerra porque este, al ver un avión de pasajeros cumplió la orden de ametrallarlo y nos enteramos de que existen archivos innecesarios en el Registro cuando notamos que el rendimiento del procesador está muy descendido.

Estos son ejemplos muy similares a lo que nos pasa cuando nos sentimos mal, angustiados, lentos, con muchas ganas de dormir, con escasez de memoria, con baja concentración intelectual, mal humor, disfunción eréctil, apatía sexual, dificultades del aparato digestivo, insomnio, problemas respiratorios y dermatológicos.

Nuestra psiquis desarrolla mecanismos de defensa necesarios para neutralizar problemas transitorios (por ejemplo, negar una mala noticia, aliarnos con un enemigo por temor, contraer una fobia para no tener que odiar a un ser querido).

El tratamiento analítico revisa y solo conserva los mecanismos de defensa actualmente necesarios.

(Este es el Artículo Nº 1.832)

viernes, 8 de marzo de 2013

Tolerancia si pero imposiciones no


Toleramos que los homosexuales no colaboren en la conservación de la especie.

Yo, ciudadano del mundo, como un integrante más de los 7.000 millones de ejemplares de nuestra especie, declaro:

— Estoy de acuerdo con que las mujeres que deseen interrumpir su embarazo dispongan de la autorización colectiva y de los medios técnicos suficientes como para abortar con las mayores garantías;

— No estoy de acuerdo con cualquier acto demostrativo que intentara exhibir esta excepción que hacemos con ellas. Si la mujer que aborta con nuestro consentimiento y hasta con nuestra colaboración deseara hacer algún acto de festejo por su logro personal (interrumpir el embarazo), deberá hacerlo dentro de un círculo íntimo, sin utilizar los espacios públicos para compartir su situación personal ante personas que no tienen por qué estar interesadas en saber cómo eliminó su embarazo no deseado;

— Los humanos podemos hacer excepciones en la responsabilidad individual y colectiva de conservar la especie, pero eso no ameritará que los beneficiados por la autorización manifiesten su alegría personal intentando de ese modo que todos se alegren de un acto (aborto) contrario a los intereses de la especie;

— Estoy de acuerdo con los hombres y las mujeres que deseen abstenerse de la función reproductiva porque su opción sexual los orienta a tener vínculos íntimos con personas de su mismo sexo (homosexualidad);

— No estoy de acuerdo con cualquier acto demostrativo que intentara exhibir esta excepción que hacemos con estos ciudadanos homosexuales. Si un homosexual (varón o mujer), contando con nuestra autorización para no colaborar en la conservación de la especie, deseara festejar esta excepción, deberá hacerlo dentro de un círculo íntimo, sin utilizar los espacios públicos para compartir su situación personal ante personas que no tienen por qué estar interesadas en cómo ejercen su opción sexual contraria a la conservación de la especie.

(Este es el Artículo Nº 1.831)


jueves, 7 de marzo de 2013

No poder escuchar


Algunas personas no pueden escuchar, (ni leer), porque necesitan creer que lo saben todo y que merecerían ser los gobernantes.

Los roles de mando, (jefes, directores, líderes), son difíciles porque la naturaleza humana nos desalienta escuchar todo mensaje que podamos ignorar.

Como somos hijos del rigor, escuchamos por obligación, porque no tenemos más remedio, porque la angustia nos obliga, por debilidad.

a) Es por obligación cuando integramos una cadena de mando en la que escuchar al superior jerárquico está impuesto reglamentariamente;

b) No tenemos más remedio que escuchar el mensaje de algunas personas porque a veces nos han comunicado algo interesante, valioso, digno de ser conocido por nosotros;

c) La angustia busca ser calmada de cualquier manera, inclusive con el mensaje que nos venga de afuera. Estar angustiados nos vuelve muy demandantes de ayuda: por eso escuchamos a quien podría desangustiarnos;

d) Escuchamos porque somos vulnerables, y esta causa explica todas las anteriores, pues sentimos la presión de la obligación, «no tenemos más remedio» y nos angustiamos, precisamente porque somos débiles, dependientes, inseguros.

Conclusión: es gracias a nuestra sensación de debilidad que podemos comunicarnos.

De la anterior conclusión podemos deducir que las personas arrogantes tienen tantas dificultades para escuchar como si permanentemente estuvieran desempeñando un rol de mando.

Esta afirmación también es válida si la expresamos al revés: Las personas que tienen dificultades para oír lo que otros les dicen, muy probablemente sean arrogantes.

Esa arrogancia ensordecedora suele estar acompañada de fantasías de mando.

Efectivamente, quien no puede oír porque cree que los demás no saben nada ni tienen cosas interesantes para decir, supone que es un líder natural, se imagina como alguien que lo sabe todo, que las ideas ajenas son erróneas y que tiene todo el derecho a mandar, aconsejar, gobernar, aún sin los votos suficientes.

(Este es el Artículo Nº 1.830)


miércoles, 6 de marzo de 2013

El hijo imaginado como enemigo



 
Concebir un hijo para resolver las riñas matrimoniales implica considerar inconscientemente a ese futuro hijo como un enemigo externo.

Los integrantes de una familia podrán tener constantes riñas internas, pero si alguien externo al grupo ataca a uno de los integrantes, el resto acudirá a defenderlo mostrando una solidaridad que resulta gratamente sorprendente para todos.

Lo digo de otro modo: Los integrantes de un grupo familiar compuesto por un matrimonio con tres hijos quizá vivan en una constante pelea, que algunos no se dirijan la palabra por largos períodos, que los gestos de antipatía sean cotidianos, pero bastará con que uno sea atacado por alguien externo a la familia para que los otros depongan su constante enemistad y se unan para rodear y defender al familiar en problemas y para atacar al agresor.

Esta repentina, inesperada y maravillosa solidaridad ocurre porque la cohesión del grupo depende de tener un objetivo común lo suficientemente importante como para que las molestias de la convivencia parezcan pequeñas y pasen desapercibidas en aras de un fin superior, esto es, defender al grupo de un ataque externo.

Estados Unidos está enemistado con Cuba desde que en la isla gobierna un régimen comunista, pero Fidel Castro no pudo tener un mejor aliado que su poderoso enemigo para someter al pueblo cubano a enormes sacrificios que no podrían haber sido tolerados si no estuviera presente la amenaza de la súper potencia.

Por su parte, los diferentes gobernantes de USA han tenido en la grotesca  amenaza comunista cubana un excelente pretexto para que los norteamericanos paguen más y más impuestos que mantengan unas fuerzas armadas insólitamente poderosas.

Estos ejemplos están acá para comentar que las parejas que buscan resolver sus peleas concibiendo un hijo no se dan cuenta que a ese hijo lo imaginan como enemigo externo.

(Este es el Artículo Nº 1.829)